3 de octubre | Ser Semejante a Jesús | Elena G. de White | Es tiempo de abandonar las complacencias que destruyen la salud

Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas. Proverbios 3:5, 6.

Hay un mensaje que presentar en cada iglesia con respecto a la reforma pro salud. Hay una obra que hacer en cada escuela. Ni al director ni a los maestros debiera encargárseles la educación de los jóvenes hasta que tengan un conocimiento práctico sobre este tema. Algunos se han sentido con libertad para criticar y poner en duda y encontrar faltas en los principios de la reforma pro salud, de la cual saben poco por experiencia. Ellos deben sostener, hombro a hombro y corazón a corazón, a los que están trabajando en la debida dirección.
El asunto de la reforma pro salud ha sido presentado en las iglesias; pero la luz no ha sido recibida de todo corazón. Las complacencias egoístas y destructoras de la salud practicadas por hombres y mujeres han contrarrestado la influencia del mensaje que ha de preparar al pueblo para el gran día de Dios.
Si las iglesias esperan fuerza, deben vivir la verdad que Dios les ha dado. Si los miembros de nuestras iglesias no prestan atención a la luz sobre este asunto, cosecharán el seguro resultado en una degeneración tanto espiritual como física.
Y la influencia de estos miembros de iglesia más antiguos se hará sentir sobre los que han aceptado recientemente la fe.
El Señor no obra para traer muchas almas a la verdad debido a los miembros de iglesia que nunca han estado convertidos, y a quienes una vez se convirtieron pero que han apostatado. ¿Qué influencia tendrían sobre los nuevos conversos estos miembros no consagrados? ¿No anularían el efecto del mensaje dado por Dios que su pueblo ha de presentar?—Consejos sobre el Régimen Alimenticio, 547.
Que todos examinen sus propias prácticas para ver si no se están complaciendo en lo que es un daño positivo para ellos. Que prescindan de cada placer malsano en comer y beber. Algunos van a países distantes para encontrar un clima mejor, pero doquiera que vayan, el estómago les crea una atmósfera nociva. Provocan sufrimientos que nadie puede aliviar. Coloquen su práctica diaria en armonía con las leyes de la naturaleza, y al hacer y creer esto, podrá crearse una atmósfera alrededor del alma y del cuerpo que será un sabor de vida para vida.—Testimonies for the Church 6:371.

DEVOCIONAL: SER SEMEJANTE A JESÚS
Elena G. de White

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