28 de septiembre | Devocional: Alza tus ojos | Dos espíritus en el mundo

Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. Juan 15:20.

Los seguidores de Cristo deberían recordar que toda palabra de maldad que se pronunció contra Jesús, todas las injurias que El recibió, ellos, sus seguidores, deben soportarlas por causa de su nombre…

Si El, que era puro, santo e inmaculado, que hizo bien y solamente el bien en nuestro mundo, fue tratado como un vil criminal y condenado a muerte sin una mínima prueba en su contra, qué pueden esperar sus discípulos sino un trato similar, no importa cuán intachable sea su vida y su carácter. Las leyes humanas elaboradas por agentes satánicos con el pretexto de proteger el bien, y restringir la perversidad, serán exaltadas en tanto los santos preceptos de Dios serán despreciados y pisoteados…

La apostasía es lo que obra en los hijos de desobediencia para acallar la voz de quienes los están llamando a la obediencia, y provocan a los fieles para que sean desleales como Caín provocó a Abel Un espíritu demoníaco toma posesión de los hombres en nuestro mundo… La inteligencia de Satán… desgarrará y destruirá al hombre formado a la semejanza divina porque… [el hombre] no puede controlar la conciencia de su hermano y hacerlo traidor a la santa Ley de Dios, porque él mismo es desobediente como Caín…

El mundo está representado en las iglesias apóstatas que están hollando la Palabra de Dios, transgrediendo su santa ley. No saben de qué espíritu son, ni tampoco el fin del oscuro túnel por el que avanzan. Están apresurando el paso, engañados, alucinados, ciegos, hacia la primera y segunda muerte. La inmensa marea de la voluntad y la pasión humanas los está conduciendo a cosas con las que ni soñaron cuando desecharon la ley de Jehová por las invenciones del hombre… Han exaltado fantasmas y las realidades eternas no significan nada para ellos.

Pero Aquel que vino a nuestro mundo para buscar y salvar lo que se había perdido, ofreció su propia vida con el fin de que los hombres tuvieran una segunda oportunidad. Tiene piedad, compasión y amor sin igual; y ha hecho toda provisión en favor del hombre, de modo que ninguno necesite morir. El divino Hijo de Dios, la Luz y la Vida, vino a este mundo para abarcar al mundo entero y para atraer y unir hacia sí a todo ser humano que está bajo la sujeción y el gobierno satánico. El los invita: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”. Mateo 11:28, 29. De este modo une consigo, por medio de una nueva efusión de su gracia, a todos los que acuden a El. Pone sobre ellos su sello, su señal de obediencia y lealtad a su santo sábado.—Manuscrito 104, del 28 de septiembre de 1897, “Condenado por los judíos”.

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DEVOCIONAL: ALZA TUS OJOS

Elena G. de White

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