19 de septiembre | Devocional: Alza tus ojos | Tenga fe en Dios

Jehová está conmigo; no temeré lo que me pueda hacer el hombre. Salmos 118:6.

Querido hermano:… Sé que Ud. a menudo se siente tentado y atribulado. Sé que el Señor no lo dejará solo en la lucha con las pruebas. Solamente crea que Jesús es su Ayudador en momentos de prueba. Por alguna razón, hoy me parece que debo verlo e invitarlo a que mire a lo alto; sí, eleve su vista a través de las nubes hacia el Sol de justicia. Ud. debe estar agobiado. Es el desánimo deprimente lo que está debilitando sus energías vitales. Debe mantener el buen ánimo aunque esté desilusionado de los hombres. Jesús comprende, El es fiel y su Salvador. Sólo un corto tiempo de prueba, un momento de aflicción, luego el eterno peso de gloria.

Le escribo como lo haría a mis propios hijos. Ud. está donde Dios quiere que esté. Le digo, hermano mío, no hay ningún error en esto. Sé de qué hablo. Sea fiel a Dios y realice con lealtad la obra que El le ha dado. Dios vive y reina. Tenemos un Salvador vivo y sublime. El cuida de Ud. El poderoso y excelso Salvador que guió los ejércitos de la hueste hebrea es su Dios. Ud. sólo tiene que confiar en El como un niño confía en sus padres. Obedezca sólo a El, y aunque su confianza en los hombres y las mujeres haya sido defraudada, su confianza en Dios puede ser firme y constante. El nunca ha fallado ni lo ha engañado. Será su guía y libertador en las circunstancias más difíciles. Estará a su diestra. Estamos en todo momento rodeados por su poder y su presencia tan ciertamente como lo estuvieron los israelitas en medio del mar partido en dos.

La más profunda y genuina filosofía de la vida es que estemos en la más íntima relación con Dios. El le está dando una experiencia, y si Ud. no se lamenta en exceso y no se siente tan apenado, obtendrá fortaleza física. Pero el dolor, la disensión y la falsedad son para Ud. una muerte en vida. Pero debe, con fe, encomendar su caso a Dios. La verdad triunfará y Ud. triunfará con ella.

Manténgase firmemente aferrado a Jesús. Eleve su mirada al refugio de sosiego y al hogar de los bienaventurados. Guarde su alma en el amor de Dios, suceda lo que suceda, y crecerá espiritualmente en fortaleza. Cristo es su amoroso Amigo, El tomará su mano y lo ayudará en todo lugar duro y difícil. Un agradecido, confiado y habitual reconocimiento a Dios fundamenta toda conducta correcta, todo carácter genuino. Nunca debe perder su confianza en el Señor. Sería menos pecaminoso, menos irracional olvidarse de todo amigo humano que olvidarse de Dios. Sé que ama al Señor, y sé que tratará de servirlo con toda sinceridad, con toda fidelidad, y nunca nadie podrá hacerle sentir miedo o vergüenza por ser conocido como siervo del Dios Altísimo. Que el Señor lo bendiga, es la oración de [firmado] Elena G. de White.—Carta 22, del 19 de septiembre de 1886, dirigida al Dr. J. S. Gibbs, médico en el Retiro Rural de Salud, en Santa Elena, California.

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DEVOCIONAL: ALZA TUS OJOS

Elena G. de White

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