DEVOCIONAL: Preparando el camino | 19 de octubre del 2026 | El canto de los redimidos

LUNES 19 DE OCTUBRE
El canto de los redimidos
Versículo clave: «No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación» (Juan 5:28-29).
La promesa de la primera resurrección constituye la mayor garantía de victoria para quienes deciden ser fieles hasta el último instante. Las Sagradas Escrituras nos enseñan que el descanso de los justos no es un olvido, sino una espera resguardada por el Creador. El Señor Jesús proclamó esta gran verdad al declarar: «No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida» (Juan 5:28-29). Esta seguridad nos recuerda que el Salvador conoce por nombre a cada uno de Sus hijos y los guarda como joyas preciosas en el polvo de la tierra.
Visualicemos el momento en el que esa voz soberana resuene en cada rincón donde descansa un hijo de Dios. Hasta esa hora de triunfo, cuando marche ese vasto ejército hacia la victoria eterna, el poder divino asegura su custodia. Al despertar, el carácter santo que recibimos en esta Tierra por medio de la justicia de Cristo nos unirá a la verdadera grandeza celestial. Todo santo que durmió en Jesús dejará su prisión, y el Dador de la vida coronará de inmortalidad a cada uno de los que se levanten del sepulcro, transformando el dolor pasado en un triunfo definitivo.
El contraste entre el último aliento terrenal y el primer instante de la eternidad será asombroso. El postrero pensamiento de los santos se refería a la enfermedad, las angustias de la muerte, el féretro y la tumba; sin embargo, al abrir los ojos, sus mentes se llenarán de un gozo indescriptible. Revestidos de una naturaleza incorruptible, la hueste resucitada se pondrá en pie y exclamará con poder: «¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?» (1 Corintios 15:55). En ese momento, recibirán el toque final de la inmortalidad mientras salen para encontrarse con el Señor en el aire.
La entrada al hogar celestial estará acompañada por la melodía más hermosa que el universo haya escuchado jamás. Dos filas de ángeles se colocarán a cada lado de la multitud de los redimidos, dando la nota de victoria e iniciando un himno celestial. Toda la hueste de los resucitados se unirá a ese coro con perfecta armonía, como si ya lo hubieran ensayado sobre la Tierra, proclamando al unísono: «El Cordero que fue inmolado es digno». No habrá una sola nota discordante en el espacio, y el Salvador contemplará el fruto de la angustia de Su alma y se sentirá saciado al ver a Sus hijos a salvo.
Cuando las luchas diarias o el cansancio espiritual intenten debilitar tu constancia, recuerda que el carácter que cultivas hoy de la mano del Maestro es lo único que permanecerá para siempre. Hoy, el Señor te hace un llamado directo a buscar Su justicia cada mañana, a permitir que Su Espíritu moldee tus reacciones y a vivir con la mente puesta en las realidades eternas. ¿Está tu vida siendo transformada hoy por Su gracia para que puedas unirte con gozo a ese canto de victoria inquebrantable en la mañana de la resurrección?



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