DEVOCIONAL: Preparando el camino | 20 de octubre del 2026 | El misterio de nuestra nueva naturaleza

MARTES 20 DE OCTUBRE
El misterio de nuestra nueva naturaleza
Versículo clave: «Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios; al cual veré por mí mismo, y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro de mí» (Job 19:25-27).
El fin de nuestra historia terrenal no es un salto al vacío, sino la antesala del milagro más grande de la soberanía divina. La Biblia es categórica al recordarnos que la muerte no tiene el poder de borrar lo que somos ante los ojos del Creador. El patriarca Job proclamó esta certeza absoluta en medio de su dolor: «Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo» (Job 19:25). Esta declaración destruye cualquier asomo de duda, asegurando que volveremos a contemplar el rostro del Señor con nuestros propios ojos.
Aunque la mente humana no alcance a comprender cómo opera el poder creador, la promesa divina garantiza que Dios conserva tu identidad personal intacta. El descanso en la tumba no destruye tu ser, y el Señor no necesita recolectar los mismos átomos descompuestos para levantarte. Mientras duermes en el polvo, el carácter que desarrollaste de la mano de Cristo vuelve al Padre para quedar resguardado en un lugar seguro. A Su debido tiempo, el Salvador dará aliento a los huesos secos y saldrás del sepulcro con tus mismos rasgos individuales, pero libre de dolores, imperfecciones y enfermedades, permitiendo que los amigos se reconozcan entre sí.
El apóstol Pablo explica este misterio comparándolo con una semilla de cereal que se siembra en el campo. El grano plantado muere bajo la tierra, pero de esa destrucción surge una planta completamente nueva y llena de vida. De la misma manera, Dios dará a los justos un cuerpo espiritual infinitamente superior que será de Su total agrado. Esta transformación es una nueva creación, un verdadero nacimiento. Por eso, el creyente puede enfrentar el descanso con paz, sabiendo que la vida de Jesús habita en él y permanece escondida con Cristo en Dios.
El objetivo final de la redención es cumplir en nosotros las palabras del Maestro: «Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia» (Juan 10:10). Jesús desarrolla hoy mismo un proceso diario para unirnos a Él en esta vida, asegurando que esa unión continúe por toda la eternidad. En el día final, el Salvador resucitará al pueblo remanente como parte de Sí mismo, confirmando que se hizo uno con nuestra humanidad en la Tierra para que nosotros seamos uno con Su divinidad por los siglos de los siglos.
Cuando el desgaste de la salud o el temor al descanso intenten debilitar tu fe, recuerda que tu nombre está grabado en la memoria del Altísimo. Hoy, el Señor te hace un llamado directo a asegurar tu comunión diaria con Él, permitiendo que Su gracia transforme tus pensamientos en el tiempo presente. ¿Estás buscando hoy esa unión viva con el Salvador para levantarte con un cuerpo perfecto y glorioso en la mañana de Su venida?



(207)

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*