5 de julio | Devocional: Alza tus ojos | Vigilancia eterna

Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar. 1 Pedro 5:8.

Cristo estableció las condiciones de un servicio aceptable. “El que ame su vida, la perderá”, dijo; “y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. Si algunos me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará”. Juan 12:25, 26.

Es el método de servicio de Cristo el que vale a los ojos de Dios. El servicio de aquellos que lo practican a la manera del mundo es inútil, puesto que todo es para sí mismos. El egoísmo de la naturaleza humana toma el control. No sirven según el ejemplo que les ha dejado Cristo.

Estudiemos la vida y muerte de Cristo. Hagamos todo lo posible, según nuestras fuerzas, para ejecutar el plan de Dios. ¿Qué lengua puede expresar, qué pluma revelar los maravillosos resultados de mirar a Jesús y vivir su vida? Qué pocos de los que declaran ser cristianos tienen algún derecho real a ese nombre sagrado.

Satanás observa ansiosamente para hallar desprevenidos a los cristianos. ¡Oh, si los seguidores de Cristo recordaran que la eterna vigilancia es el precio de la vida eterna! Muchos poseen una fe adormecida. A menos que sean fortalecidos, reanimados, instados a obrar, sus almas se perderán.

El yo debe morir y Cristo debe reinar en el corazón como supremo y único. Los pensamientos deben estar sujetos a El. Entonces la vida será una honra para su nombre. El alma recibirá poder de lo alto para resistir los engañosos ardides de Satanás.

¿Se han olvidado los adventistas del séptimo día de la advertencia dada en el sexto capítulo de Efesios? Estamos comprometidos en una lucha contra las huestes de las tinieblas. A menos que sigamos de cerca a nuestro Guía, Satanás obtendrá la victoria sobre nosotros.

“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios”. Efesios 6:13-17.—Carta 140, del 5 de julio de 1903,  dirigida a “Mis estimados hermanos”.

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DEVOCIONAL

ALZA TUS OJOS

Elena G. de White

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