3 de julio | Devocional: Nuestra Elevada Vocación | Agentes para aliviar el dolor

Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de éstos mis hermanos pequeñitos, a mí lo hicisteis. Mateo 25:40.

¿Y si los profesos seguidores de Jesús contemplaran sus costosos atavíos y vieran las palabras escritas sobre ellos por el dedo de Dios: “Viste al desnudo”? ¿Y si vieran inscripto en las costosas decoraciones de sus hogares, los cuadros, y los muebles: “Entra en tu casa a los pobres desechados”? En el comedor, donde la mesa está servida con abundante alimento, el dedo de Dios ha escrito: “¿No es que partas tu pan con el hambriento?”. … Que todos, viejos y jóvenes, comprendan que no es una cosa de poca importancia ser los mayordomos de Dios. … Los necesitados y los oprimidos quedan en necesidad, mientras el dinero del Señor es desperdiciado egoístamente en extravagancia y lujo. ¡Oh, si todos recordaran que Dios no hace acepción de personas! Es una gran cosa ser un mayordomo fiel y verdadero, ante un Dios imparcial y justo. …
La ley de Dios hace responsable a cada hombre por el uso que ha hecho de cada peso que llegó a sus manos; porque el Señor ha hecho a los hombres sus agentes para aliviar las miserias del mundo. Si el hombre acumula y guarda o emplea egoístamente los bienes que su Señor le ha confiado, será la ruina de su propia alma, porque se honra, se exalta, y se glorifica a sí mismo. … Hay algunos en el mundo que, aunque aparentemente son los elegidos de Dios, siempre dejan de prestar ayuda al necesitado. Jesús ve esto; Jesús lo advierte; no lo pasará por alto. Jesús declaró que vino a predicar el Evangelio a los pobres. El ha derramado sus bienes para que el amor y la benevolencia vivieran y crecieran constantemente vigorizadas en los corazones de su pueblo.
La asignación de las recompensas se basará en la manifestación de nuestra benevolencia práctica: “Por cuanto lo hicisteis a uno de éstos mis hermanos pequeñitos, a mí lo hicisteis”. Cristo se coloca en el lugar de los pobres, e identifica su interés con el de ellos. … Pide a cada discípulo que emplee con gozosa libertad los dones que se les han confiado, como si estuvieran derramando los mismos sobre su Redentor.—Manuscrito 11, 1898.

DEVOCIONAL: NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN
Elena G. de White

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Devocional

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