15 de septiembre | Devocional: Nuestra Elevada Vocación | La obediencia es un elemento de grandeza

Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres; porque esto es justo. Efesios 6:1.

Jesús ha dado a la niñez y a la juventud un ejemplo perfecto. Estudiad la norma, Cristo Jesús, y copiadla si queréis ser como él: puros, santos, sin pecado, y sin contaminación. Estudiad la infancia de Cristo. El era el Hijo de Dios, y sin embargo la Biblia nos relata que volvió de Jerusalén y se sometió a sus padres. …
Jesús, el Redentor del mundo, hacía lo que se le ordenaba aun cuando la tarea no agradara a sus sentimientos. La obediencia es un elemento de la verdadera grandeza. Nadie puede ser verdaderamente bueno y grande si no ha aprendido a obedecer con presteza. …
Cuando os sintáis tentados a hacer vuestra voluntad respecto de los deseos de vuestros padres, decid: “No, Jesús se sometió a sus padres”. Pedid ayuda a Jesús, quien conoce las tentaciones de cada niño, de cada joven, porque él fué tentado y conoce vuestra debilidad y os ayudará a vencerla. …
Procurad ser útiles y ayudar a vuestros padres; tratad de ser cuidadosos y considerados. Podéis ayudarlos en una cantidad de maneras. … Haciendo gozosamente lo que podáis, con rapidez, con el rostro brillando de gozo, porque podéis hacer algo para aliviar las cargas de vuestros padres, llegaréis a ser una bendición en el hogar. …
Todos estos pequeños deberes hechos fielmente son registrados en el libro del cielo. … Dios no se equivocará; él anotará cuidadosamente todos los deberes de vuestra vida hechos para su gloria. De modo que nunca os molestéis, sino que siempre mantened un rostro gozoso y feliz, una mano lista para ayudar, un oído atento para escuchar los requerimientos, un corazón dispuesto a obedecer, y una pronta simpatía para aquellos que necesitan ayuda.
Recordad que vuestros caracteres no están terminados; estáis edificando día a día un carácter. Tejed en él toda la bondad, la obediencia, la consideración, el esfuerzo, y el amor que podáis. Hacedlo según el modelo divino. Educaos para que podáis poseer el ornamento de un espíritu manso y tranquilo que ante la vista de Dios es de gran precio. Podéis hacer mejor el mundo viviendo en él si solamente hacéis lo mejor que podáis.—Carta 17, 1883.

DEVOCIONAL: NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN
Elena G. de White



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Devocional

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