15 de junio | Devocional: Nuestra Elevada Vocación | Victoria sobre todos los enemigos

En palabra de verdad, en potencia de Dios, en armas de justicia a diestro y a siniestro. 2 Corintios 6:7.

A través de los siglos de tinieblas morales, a través de las centurias de luchas y persecución, la iglesia de Cristo ha sido como una ciudad establecida sobre una colina. Las doctrinas puras de la Biblia han ido desplegándose bajo su jurisdicción de siglo en siglo, a través de las generaciones sucesivas hasta nuestros días. La iglesia de Cristo, aunque parezca débil y defectuosa, es el único objeto de la tierra sobre el cual él derrama en un sentido especial su amor y su consideración. La iglesia es el escenario de su gracia, en el cual se deleita en realizar experimentos de misericordia en los corazones humanos.
La iglesia es la fortaleza de Dios, su ciudad de refugio, que mantiene en un mundo rebelde. Cualquier traición a su confianza sagrada, es una traición a Aquel que la ha comprado con la sangre preciosa de su Hijo unigénito. Durante toda la historia del mundo, las almas fieles han constituido la iglesia en la tierra. …
Actualmente, como en el pasado, todo el cielo está observando para ver a la iglesia desarrollarse en la verdadera ciencia de la salvación. … Cristo nos pide que entremos en la senda estrecha, donde cada paso significa una negación del yo. El nos pide que subamos a la plataforma de la verdad eterna, y que luchemos, sí, que luchemos sinceramente por la fe que una vez fué dada a los santos. …
A medida que nos acercamos al tiempo cuando el poder engañador de Satanás será tan grande que, si es posible, engañará a los mismos escogidos, nuestro discernimiento debe agudizarse por medio de la luz divina, para que no ignoremos los artificios de Satanás. Todo el tesoro del cielo está a nuestras órdenes en la obra de la preparación del camino del Señor.—The Signs of the Times, 1 de marzo de 1910.
Es el designio de Dios que su iglesia siempre avance en pureza y en conocimiento, de luz en luz, de gloria en gloria.—The Review and Herald, 4 de diciembre de 1900.
Con la plena seguridad de la fe, podemos contar con que él unirá su omnipotencia a los esfuerzos de los instrumentos humanos, para gloria de su nombre. Revestidos de la armadura de su justicia, podemos obtener la victoria [175] contra todo enemigo.—La Historia de Profetas y Reyes, 82.

DEVOCIONAL: NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN
Elena G. de White

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Devocional

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