DEVOCIONAL: Preparando el camino | 30 de octubre de 2026 | ¡Vamos rumbo a la patria!

VIERNES 30 DE OCTUBRE
¡Vamos rumbo a la patria!
Versículo clave: «Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca» (Lucas 21:28).
Los acontecimientos mundiales nos gritan con fuerza que la venida de nuestro Señor está mucho más cerca que cuando por primera vez creímos. El fin de la gran controversia se aproxima a pasos agigantados y los juicios de Dios ya se dejan sentir sobre la Tierra como una solemne advertencia. Las Sagradas Escrituras nos llaman a mantener los ojos abiertos y la fe despierta, recordándonos que también nosotros debemos estar apercibidos, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensamos (Mateo 24:44). Cuando veas que las crisis se intensifican, no te desanimes; al contrario, es el momento de erguirte y levantar la cabeza, porque tu redención está cerca (Lucas 21:28).
Estamos viviendo en medio de las escenas finales de la historia de esta Tierra y las profecías se están cumpliendo con una rapidez asombrosa. Las horas del tiempo de gracia transcurren de forma veloz, recordándonos que no tenemos ni un solo momento que perder. Es peligroso quedarnos dormidos en la guardia o decir en el corazón que el Señor se tarda en venir. El mensaje del pronto regreso de Cristo debe resonar con fuerza a través de nuestro testimonio, motivando a quienes nos rodean a buscar el arrepentimiento y a encontrar un refugio seguro antes de los eventos finales.
El Señor viene pronto y el deseo de Su corazón es recibirnos en paz. Por eso, en lugar de vivir tristes o atemorizados por el futuro, debemos avanzar con alegría, manteniendo la mente fija en el Salvador. ¡Oh, cuán glorioso será contemplar Su rostro y recibir la bienvenida como Sus redimidos! Aunque hayamos aguardado por largo tiempo en este mundo de pecado, nuestra esperanza no se puede debilitar. Si tan solo permanecemos fieles para ver al Rey en Su hermosura, seremos bienaventurados para siempre. En medio de los desafíos actuales, el alma se siente impulsada a clamar con gran voz: ¡Vamos rumbo a la patria!
La promesa de nuestro Redentor es completamente segura y pronto estaremos en el hogar prometido. En la patria celestial, Jesús mismo nos pastoreará junto al río de la vida que brota directamente del trono de Dios. Allí, con infinita paciencia y ternura, el Maestro nos explicará cada una de las providencias difíciles a través de las cuales nos condujo en la Tierra para perfeccionar nuestros caracteres. Al comprender Su amor, echaremos con profunda gratitud las coronas a los pies del Redentor y, tocando las arpas doradas, llenaremos el cielo entero con alabanzas al que está sentado sobre el trono.
Cuando las rutinas diarias o las preocupaciones materiales intenten apagar la urgencia de este mensaje en tu vida, recuerda que cada segundo nos acerca al desenlace final. Hoy, el Señor te hace un llamado directo a deponer todo letargo espiritual, a usar tu influencia para compartir la luz de la verdad con quienes te rodean y a asegurar tu comunión diaria con el Creador. ¿Está tu carácter siendo moldeado hoy por Su gracia para que puedas levantar la cabeza con gozo absoluto en el día de Su gloriosa manifestación?
Oración: Querido Padre celestial, te alabamos porque tu promesa es fiel y porque nos aseguras que nuestro largo peregrinaje en esta Tierra está por terminar. Confesamos nuestra necesidad constante de tu Espíritu y te pedimos que nos despiertes de toda tibieza espiritual. Purifica nuestros corazones, ayúdanos a compartir tu luz con quienes viven sin esperanza y danos la firmeza necesaria para permanecer listos ante tu pronto regreso. Te lo pedimos todo en el nombre de Jesús. ¡Amén; sí, ven, Señor Jesús!



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