18 de diciembre | Ser Semejante a Jesús | Elena G. de White | Santificación bíblica: humildad y crecimiento constante

Sin embargo, si quisiera gloriarme, no sería insensato, porque diría la verdad; pero lo dejo, para que nadie piense de mí más de lo que en mí ve, u oye de mí. 2 Corintios 12:6.

Los discípulos de Cristo han de volverse semejantes a él; es decir, adquirir por la gracia de Dios un carácter conforme a los principios de su santa ley. Esto es lo que la Biblia llama santificación. Esta obra no se puede realizar sino por medio de la fe en Cristo, por medio del poder del Espíritu de Dios que habita en el corazón…
El cristiano sentirá las tentaciones del pecado, pero luchará continuamente contra él. Aquí es donde se necesita la ayuda de Cristo. La debilidad humana se une con la fuerza divina, y la fe exclama: “Mas gracias sean dadas a Dios…” se cita 1 Corintios 15:57.
Las Santas Escrituras enseñan claramente que la obra de la santificación es progresiva. Cuando el pecador encuentra en la conversión la paz con Dios por medio de la sangre expiatoria, la vida cristiana recién empieza. Ahora debe llegar “al estado de un varón perfecto”; crecer “a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”… Pedro nos presenta los peldaños por los cuales se llega a la santificación de que habla la Biblia: “Poniendo por toda diligencia esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor… Porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás”. 2 Pedro 1:5-10.
Los que experimenten la santificación bíblica manifestarán un espíritu de humildad. Como Moisés, contemplaron la terrible majestad de la santidad y se dan cuenta de su propia indignidad en contraste con la pureza y alta perfección de Dios… El profeta Daniel fue ejemplo de verdadera santificación. Llenó su… vida del noble servicio que rindió a su Maestro. Era… “muy amado” (Daniel 10:11)
en el Cielo. Sin embargo… este profeta tan honrado de Dios se identificó con los mayores pecadores de Israel cuando intercedió… en favor de su pueblo… Y cuando más tarde el Hijo de Dios apareció para instruirle, Daniel dijo: “Mi fuerza se cambió en desfallecimiento, y no tuve vigor alguno” Daniel 9:18, 15, 20; 10:8…
No puede haber glorificación de sí mismos, ni arrogantes pretensiones de estar libres de pecado, por parte de quienes andan a la sombra de la cruz del Calvario. Harto cuenta se dan de que fueron sus pecados los que causaron la agonía del Hijo de Dios y destrozaron su corazón; y este pensamiento les inspira profunda humildad. Los que viven más cerca de Jesús son también los que mejor ven la fragilidad y culpabilidad de la humanidad, y su sola esperanza se cifra en los méritos de un Salvador crucificado y resucitado.—el Conflicto de los Siglos, 523-525.

DEVOCIONAL: SER SEMEJANTE A JESÚS
Elena G. de White

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