3 de abril | Devocional: Ser Semejante a Jesús | El espíritu debe iluminar la palabra

Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido. 1 Corintios 2:12.

Dios quiere que, aun en esta vida, la verdad se vaya desarrollando siempre ante su pueblo. Hay tan sólo una manera en que puede obtenerse este conocimiento.
Podemos alcanzar a comprender la Palabra de Dios únicamente por medio de la iluminación de aquel Espíritu por el cual fue dada la Palabra. “Nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios”; “porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios”. Y la promesa del Salvador a quienes le siguen es: “Cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda verdad… porque tomará de lo mío, y os lo hará saber” 1 Corintios 2:11, 10; Juan 16:13, 14. Dios desea que los seres humanos ejerciten sus facultades de raciocinio; y el estudio de la Biblia fortalecerá y elevará el intelecto como ningún otro estudio puede hacerlo. Es el mejor ejercicio intelectual y espiritual para la mente humana. Sin embargo, no debemos endiosar la razón, que está sujeta a la debilidad y flaqueza de la humanidad. Si no queremos que las Escrituras queden veladas para nuestro entendimiento, de manera que no podamos comprender las más claras verdades, debemos tener la sencillez y fe de un niñito, y estar listos para aprender y solicitar la ayuda del Espíritu Santo. Un sentido del poder y la sabiduría de Dios, y de nuestra incapacidad para comprender su grandeza, debe inspirarnos humildad, y debemos abrir su Palabra con tanta reverencia como si entráramos en su presencia. Cuando acudimos a la Biblia, la razón debe reconocer una autoridad superior a ella, y el corazón y el intelecto deben inclinarse ante el gran YO SOY.
Progresaremos en el verdadero conocimiento espiritual tan sólo en la medida en que comprendamos nuestra propia pequeñez y nuestra entera dependencia de Dios; pero todos los que acudan a la Biblia con un espíritu dispuesto a ser enseñados y a orar, para estudiar sus declaraciones como Palabra de Dios, recibirán iluminación divina. Hay muchas cosas, aparentemente difíciles u oscuras, que Dios hará claras y sencillas para quienes traten así de comprenderlas…
Hay minas de la verdad que ha de descubrir todavía el investigador ferviente. Cristo representó la verdad por medio de un tesoro oculto en un campo. No está en la misma superficie; debemos cavar para encontrarla. Pero nuestro éxito en esto no depende tanto de nuestra capacidad intelectual como de nuestra humildad de corazón y de una fe que se vale de la ayuda divina.—Joyas de los Testimonios 2:306, 307.

DEVOCIONAL SER SEMEJANTE A JESÚS
Elena G. de White

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