7 de julio | Devocional: Alza tus ojos | ¿Has encontrado el rumbo?

No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 1 Juan 2:15.

La conformidad con el mundo está causando desorientación a muchos de entre nuestro pueblo. Me siento profundamente movida a insistir sobre este tema, puesto que el Señor me lo muestra continuamente…

Si hubo un tiempo cuando los que tienen el conocimiento de la verdad presente deberían estar orientados, es el tiempo presente. Aunque nadie ha de actuar independientemente de sus hermanos, cada uno debe llegar a conocer su propia condición, su situación exacta. La pregunta que cada uno debe formularse a sí mismo es: ¿“Cuál es mi relación con Dios?”

Es la conformidad con el mundo lo que está ocasionando que en nuestro pueblo muchos equivoquen su rumbo. La corrupción de los buenos principios no ha ocurrido de repente. El ángel del Señor me presentó este asunto en símbolos. Parecía como si un ladrón estuviera acercándose furtivamente, cada vez más y más, y gradual pero ciertamente robando la identidad de la obra de Dios, incitando a nuestros hermanos a conformarse con las prácticas mundanales…

El Señor espera que hagamos los esfuerzos más diligentes para librarnos del espíritu mundano que se introducido entre nosotros… Llama a una reforma. En todo lugar donde los creyentes han adoptado principios mundanos, El desea que se eleve una voz de advertencia. “Clama a voz en cuello”, dice el Señor, “no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado”. Isaías 58:1…

Para muchos intelectos, la comprensión de los tiempos en que estamos viviendo está tan lejana como el cielo de la tierra. Parece que su deber de prepararse para encontrar a un Salvador que pronto vendrá, está totalmente olvidado. Dios quiere que seamos conscientes, que nos comportemos como seres racionales que están viviendo en las fronteras del mundo eterno.

Recuerden que al prepararse para el reino celestial están preparando a otros. Las Escrituras afirman: “Haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino”…

Mientras trabajemos en las filas de Cristo, asiéndonos firmemente del brazo del Todopoderoso, estaremos seguros; pero en cuanto nos soltemos y comencemos a depender de los seres humanos nos hallaremos en gran peligro.

El Señor desea que este mismo día alcancemos un nivel más elevado que el que hemos logrado alguna vez en el pasado. Día a día debemos avanzar hacia lo alto, siempre hacia arriba, hasta que pueda decirse de nosotros como pueblo: “Estáis completos en El”.—Manuscrito 96, del 7 de julio de 1902, discurso pronunciado por la mañana temprano ante el Concilio Médico Misionero de la Unión del Pacífico en Santa Elena.

California.

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DEVOCIONAL

ALZA TUS OJOS

Elena G. de White

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