6 de mayo | Devocional: Alza tus ojos | ¿En la verdad o el error?

A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia. Deuteronomio 30:19.

Los que llevan adelante la obra de Dios deben permanecer firmes y constantes, como fieles centinelas en el ejército del Señor. Deben estar bajo la bandera manchada con sangre del Príncipe Emmanuel. Ha de darse a conocer la verdad para este tiempo. Debe proclamarse el último mensaje de misericordia. Los hombres y las mujeres deben despertar a fin de prepararse para los grandes acontecimientos que están delante de ellos…

La razón por la cual los hombres y las mujeres de hoy día no creen en la verdad, se debe a que ella condena las prácticas de su vida. Se dan cuenta de que demanda una reforma, y la combaten debido a que detestan la obra involucrada en la santificación…

Aquel cuya conciencia es una guía segura no se detendrá a racionalizar cuando la luz de la Palabra de Dios brille sobre él. No se dejará guiar por consejos humanos. No permitirá que los negocios mundanales se interpongan en el camino de la obediencia. Al investigar la verdad, pondrá a un lado todo interés egoísta, y se aproximará a la Palabra de Dios como alguien cuyos intereses eternos están en la balanza.

Hay un bando de la verdad. El bando de Aquel que declaró: “He guardado los mandamientos de mi Padre”. Juan 15:10. “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma”. Salmos 19:7. Hay un bando del error: el bando de quien se rebeló en el cielo contra Dios, y fue expulsado de las cortes celestiales juntamente con sus simpatizantes. Y de su acción podemos comprender que no importa cuán elevada sea la posición que un hombre ocupe en la iglesia o en el mundo, si es desleal a Dios, si acepta las leyes humanas en lugar de las leyes de Jehová, nunca podrá entrar en el cielo, porque está viviendo en directa oposición a Dios. Recibirá un castigo que será proporcional al poder de la influencia que ejerció en el bando de Satanás en vez de colocarla en el bando de Dios. Cuanto más grandes hayan sido los talentos y la influencia que se le dio, mayor será su castigo. Dios requerirá de sus manos las almas que apartó de la verdad llevándolas a la falsedad. En vez de conducirlas a Dios las apartó de El, y la sangre de ellas le será requerida…

En el día del juicio, los que rehusaron la luz y llevaron a otros a honrar un sábado falso verán la conducta que Satanás siguió para hacer que los hombres violaran la Ley de Dios. Verán y comprenderán plenamente la virtud de la señal de Dios… El pueblo de Dios tiene una obra seria y solemne para hacer. Dios les ordena: “Alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado”. Isaías 58:1.—Manuscrito 27, del 6 de mayo de 1900, “Obediencia y desobediencia”.

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DEVOCIONAL

ALZA TUS OJOS

Elena G. de White

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