29 de junio | Devocional: Ser Semejante a Jesús | Nunca deshonrar a Dios por violar los principios rectos

Tales son las sendas de todo el que es dado a la codicia, la cual quita la vida de sus poseedores. Proverbios 1:19.

Acada persona se le da su obra. Cada una tiene un lugar en el plan eterno del cielo. Es el deber de los padres y las madres vencer su propio desorden, sus hábitos poco metódicos. La verdad es limpia y pura, y de gran valor, y necesita ser incorporada en la edificación del carácter. Los que tienen la verdad, que tienen el amor de la verdad en su corazón, harán cualquier sacrificio para que esta verdad pueda tener el primer lugar en cada cosa…

Están en nuestras iglesias quienes tienen mucho que decir en cuanto al cristianismo, pero en cuya presencia siempre debemos estar en guardia, porque descartan la Palabra de Dios de sus transacciones comerciales. Cuando hay que comprar o vender, Dios no está a su lado. El enemigo está sobre el terreno, y se posesiona de ellos. Se coloca a la hermandad y al amor cristianos como un sacrificio sobre el altar de la codicia. Dios, el Cielo, los preceptos de Jehová, sus repetidos mandatos, se eliminan con frecuencia del alma. No saben lo que significa practicar los principios establecidos en la Palabra de Dios. Venden su alma por una ganancia ilícita. Tan espeso es el velo que ciega sus ojos, que sólo pueden ver la ganancia fraudulenta. Tan dura es la costra que rodea al corazón, que no sienten por sus semejantes el amor y la ternura y la piedad de Cristo. Excluyen de su alma la santidad y la verdad de Dios. ¿Desaprobará el pueblo de Dios toda esta influencia corruptora? ¿Entregarán su corazón a Dios? ¿Tratarán misericordiosamente con sus semejantes mortales? ¿Tendrán presente los adventistas del séptimo día que no pueden desviarse de la verdad en sus tratos con sus semejantes, que no pueden violar la justicia, o perder su integridad, sin dejar a Dios? Nunca lo beneficiará a usted cualquier cosa que deshonre a Dios. Los que esperan prosperar violando los principios eternos de la justicia, están amontonando una cosecha que no quisieran segar. Se colocan en las filas del enemigo y acarrean degradación sobre sí mismos. Aunque parezca que prosperan por un tiempo, nunca pueden ser contados entre la familia de Dios.—Sermons and Talks, 133, 134.

DEVOCIONAL SER SEMEJANTE A JESÚS

Elena G. de White

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