27 de junio | Devocional: Nuestra Elevada Vocación | ¿Quién es mi prójimo?

Amándoos los unos a los otros con caridad fraternal; previniéndoos con honra los unos a los otros.

Una vida cristiana se revelará mediante los pensamientos cristianos, las palabras cristianas y el comportamiento cristiano. En Cristo hay una divina integridad de carácter. En Cristo haremos las obras de Cristo. En Cristo sentiremos nuestras obligaciones comprometedoras y de vasto alcance hacia Dios y hacia nuestros semejantes. … Hay muchos vínculos que nos unen con la humanidad y con Dios, y esta relación es solemne debido a la gran responsabilidad que implica.—Carta 13a, 1879, pp. 1.
Mientras permanezcamos en este mundo debemos estar unidos unos a otros. La humanidad está entrelazada y entretejida con la humanidad. Como cristianos debemos ser miembros unos de otros. … El Señor nos designa como hijos e hijas suyos, a quienes llama sus amigos, para ayudar a otros. Esto debe ser una parte de nuestra obra cristiana práctica.
“¿Quién es mi prójimo?” … Es todo aquel que necesita más de nuestra ayuda. Tu hermano enfermo de espíritu, necesita de ti como tú necesitas de él. El necesita la experiencia de alguien que haya sido tan débil como él mismo, que pueda simpatizar con él y ayudarlo. …
Ojalá que las cuerdas de la simpatía, las cuales debieran vibrar prontamente al menor toque, no sean frías como el hielo, como si estuvieran congeladas e incapaces de prestar ayuda donde se la necesita.—Carta 117, 1899, pp. 11, 12.
Tratad de ayudar, fortalecer y bendecir a aquellos con quienes os asociáis. El Señor será misericordioso con aquellos que son misericordiosos. El Señor será tierno y compasivo con aquellos que ejercen la compasión y la ternura y la piedad hacia otros. Debemos comprender que estamos en la escuela de Cristo, no para aprender a estimarnos a nosotros mismos, ni para conducirnos de tal manera que recibamos la honra de los hombres, sino para aprender a gozarnos con la mansedumbre de Cristo. El yo y el egoísmo siempre estarán luchando por obtener el dominio. Es una lucha que debemos sostener con nosotros mismos, para que el yo no obtenga la victoria. Mediante Cristo podéis [187] triunfar, mediante Cristo podéis vencer.—Carta 13a, 1879, pp. 2.

DEVOCIONAL: NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN
Elena G. de White

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Devocional

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