29 de abril | Devocional: Alza tus ojos | Avancen

No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, porque Jehová estará con vosotros. 2 Crónicas 20:17.

En la vida diaria nos sobrevienen muchos problemas intrincados que no podemos resolver. Hay algunos que desean arreglar cada dificultad y resolver toda pregunta antes de comenzar a trabajar. Los tales seguramente fracasarán. Al fin de cuentas, el futuro será tan incierto y los problemas tan intrincados como cuando comenzaron a especular. Es siguiendo la luz que se nos da como recibimos mayor luz…

Avancen en respuesta al llamado de Dios. Cuando El señala la obra que debe ser hecha, emprendan esa tarea en su nombre y con plena fe. Puede ser que no vean el fin desde el principio. Las perplejidades pueden rodearlos. Sus hermanos pueden decirles que hay leones en el camino. Sin embargo, avancen, diciendo: “El Señor desea que esta obra se haga y no fracasaré ni me desanimaré. Haré mi parte”…

Hay críticos que, si se escucharan sus palabras, les robarían todo el ánimo y la esperanza… No permitan que ellos los desanimen… Digan: “Dios permanece fiel; El no puede negarse a sí mismo”. 2 Timoteo 2:13. Ha dado a cada hombre su tarea, y a todos llama para que comiencen la obra donde están. No puede hacer lo que desea hasta que el instrumento humano desempeñe su parte.

A veces el brazo de la fe parece demasiado corto aun para tocar las ropas del Salvador, pero allí está la promesa, respaldada por Dios: “Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad; y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía. Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan”. Isaías 58:9-11.

No son nuestros esfuerzos los que conducen a la victoria. La logramos viendo a Dios en sus promesas, creyendo y confiando en El. Aferrémonos por medio de la fe de la mano del Poder infinito. El Señor -que lo ha prometido – es fiel.

Surgirán preguntas que no podrán ser resueltas por el pensamiento humano. No pierdan tiempo tratando de resolverlas. Emprendan la tarea que está esperando que se la realice, confiando en que Dios será su sabiduría. Su justicia irá delante de ustedes, y las preguntas que los perturban se contestarán solas.—Manuscrito 54, del 29 de abril de 1902, “Cómo resolver problemas inquietantes”.

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DEVOCIONAL

ALZA TUS OJOS

Elena G. de White

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