19 de junio | Devocional: Alza tus ojos | Somos uno con la iglesia del cielo

Un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. Efesios 4:4-6.

Cada miembro de iglesia necesita sentir el poder transformador de Dios sobre la mente y el corazón, a fin de experimentar desarrollo espiritual. Dios tiene la gracia suficiente para hacer de cada verdadero creyente un hijo de Dios. Los ángeles están trabajando en beneficio del pueblo de Dios, a fin de que Satanás no pueda obtener la victoria sobre sus integrantes…

El que acuda al Señor con sencilla confianza aprenderá cómo elevar al Salvador delante de los hombre. El cristianismo práctico consiste en revelar la voluntad de Dios en palabra y en acción…

En este tiempo, cada miembro de iglesia en forma individual debe hacer una obra especial. Con la Biblia en la mano, debe escudriñar las Escrituras con la ferviente determinación de conocer la voz de Cristo. “Escudriñad las Escrituras -dijo el Salvador-; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”. Juan 5:39.

Quien afirme seguir a Cristo debe vencer cada rasgo egoísta del carácter. Mediante la buena conducta debe formar un modelo correcto, y testificar con su vida el carácter de Cristo y el amor desinteresado de Dios por la raza humana. Mediante obras de misericordia, amor y simpatía, mostrando bondad a diestra y siniestra, debe repetir las obras de Cristo, quien vino a la tierra para dar al hombre un modelo del carácter perfecto que deben obtener todos los que recibirán la bienvenida en el futuro mundo celestial. Encontró placer en sus infatigables obras de bien en favor de los hombres. Su objeto al venir a nuestro mundo fue dejar un ejemplo de los que el carácter humano debe llegar a ser a fin de estar preparado para la sociedad del cielo.

El Espíritu Santo no deja que ningún miembro de la iglesia desarrolle un carácter desprovisto de gracia. Demanda para cada hombre y mujer el privilegio de llegar a ser un hijo de la luz, una influencia en favor de la justicia, un ejemplo de lo que significa ser como Cristo. Esta es la forma como Dios ayuda a la iglesia. Satanás está trabajando por todos los medios para desbaratar el propósito de Dios; y por eso El desea que su pueblo profeso no cometa errores, sino que cada movimiento pueda ser dado correctamente. La Cabeza de la iglesia en la tierra requiere que los miembros de iglesia sometan sus voluntades a la de Dios, en obediencia voluntaria. Dios ha unido a los instrumentos de la iglesia de la tierra con la iglesia del cielo.—Manuscrito 141, del 19 de junio de 1907,  “Palabras a los miembros de iglesia”.

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DEVOCIONAL

ALZA TUS OJOS

Elena G. de White

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