1 de septiembre | Devocional: Alza tus ojos | ¿Qué haría Jesús?

Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres. 2 Corintios 3:2.

¡Oh, cuánto necesitamos cada momento a Jesucristo!… Que cada hombre permanezca en su puesto y lugar, trabajando con ahínco, decisión y poder para adelantar la causa de Dios, manteniendo elevada la norma en la cual están inscriptas las palabras: “Los mandamientos de Dios y la fe de Jesús”… Podemos enseñar la Biblia aun muy celosamente, pero si no honramos la verdad haciendo esfuerzos proporcionales a su grandeza, nuestros conceptos acerca de Cristo no glorificarán al abnegado y sacrificado Redentor. Necesitamos a Cristo a cada momento. Es menester que contemplemos y estudiemos su carácter. ¿Qué haría Cristo si estuviera en mi lugar?, ha de ser la medida de nuestro deber. Es posible predicar la Palabra y actuar directamente en el sentido opuesto a sus enseñanzas, mostrando en la vida familiar y laboral una forma de piedad carente de poder. En lo que concierne a Cristo no es suficiente tener vagas suposiciones. Necesitamos un Cristo permanente. Necesitamos comer su Palabra. El es el Pan de Vida. La Palabra revelada es nuestra fotografía de Jesús. El mundo sólo puede ser expulsado del alma llenando a ésta de Cristo. Así como la vida del cuerpo se produce por los alimentos temporales que se ingieren, la vida del alma, por los alimentos espirituales.

El que quiera tener una vigorosa vida espiritual debe comer la carne y beber la sangre del Hijo de Dios. Cristo asevera: “Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás… El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que come él también vivirá por mi”. Juan 6:35, 54-57.

Oh, que los obreros en cada rama del servicio de Dios coman de las hojas del árbol de la vida, que son para la sanidad de las naciones.

Pero no puedo escribir más ahora. Pronto trataré de escribir nuevamente. No pude dormir después de la una esta mañana. He tenido muchas cosas en que pensar. Hoy Willie y el Dr. [A. J.] Sanderson irán a San Francisco para asistir a una reunión de la Junta Directiva Médica, donde se resolverán algunos asuntos importantes, esperemos, conforme a la voluntad de Cristo.—Carta 125, del 1 de septiembre de 1901, dirigida al pastor S. N. Haskell y Sra., que estaban haciendo obra evangelizadora entre la gente de color en la ciudad de Nueva York.

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DEVOCIONAL: ALZA TUS OJOS

Elena G. de White

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