27 de agosto | Devocional: Alza tus ojos | Atrévanse a ser como Daniel

Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse. Daniel 1:8.

El primer capítulo de Daniel enseña que lo que comemos y bebemos ejerce influencia sobre las facultades de la mente, y que si queremos tener cuerpos sanos y mentes despejadas debemos ser cuidadosos en nuestra dieta. Si somos negligentes en este aspecto y comemos simplemente para agradar el paladar, los órganos del aparato digestivo se dañan, la mente se perturba, y ninguno de ellos puede funcionar tan plenamente como Dios se propuso que lo hicieran.

Daniel y sus compañeros decidieron excluir de su alimentación todo lo que los contaminara, y un poder de lo alto obraba en armonía con sus esfuerzos. Como resultado tuvieron el privilegio de poder seguir su propio rumbo en el logro de su educación. Y la que obtuvieron fue mejor que la alcanzada por cualquiera de los hechiceros, astrólogos o sabios en todo el reino.

Los que deseen tener una relación correcta con Dios necesitan estudiar el plan de Daniel. Este quedó claramente demostrado. Ustedes también pueden comprobarlo. Muchos piensan que quienes adoptan la reforma pro salud sufren la pérdida de fortaleza física, pero si lo intentaran, cambiarían de parecer…

Daniel ocupó una posición de mucha responsabilidad en Babilonia. Siempre existirán los que ocupan puestos de menor responsabilidad; pero cualquiera sea la tarea, nuestro ejemplo debe ser tal que conduzca a otros por la senda correcta. Debemos humillamos delante de Dios, orar y confiar en El. No oramos ni la mitad de lo que deberíamos orar con nuestras familias y a solas con el Señor. Hay un mundo que salvar, y cada talento debería ser empleado en su servicio. Puede ser que no estén en condiciones de alejarse de sus familias, pero aun así pueden hacer una obra para Dios, y por su personal manera de obrar pueden alentar a los que tienen que realizar obra misionera.

No podemos desperdiciar ninguna oportunidad para perfeccionar un carácter cristiano. No importa qué experiencias puedan tener los demás, recuerden que ustedes, en su posición y lugar serán probados individualmente. Vendrán tiempos cuando enfrentarán situaciones desfavorables, pero en tales momentos imploren a Dios, confíen en El y anden en sencillez de fe ante el Señor. Los ángeles del cielo impresionarán sus mentes. No dejen que éstas se llenen del yo y de los intereses propios.

Hoy el Señor nos observa con misericordia y amor. ¿Quiénes seguirán su voluntad? ¿Quiénes se ejercitarán para vencer el temperamento impaciente, recordando que las palabras que pronuncian las dicen a los oídos de los ángeles? Estos agentes santos están continuamente ministrando en nuestro favor.—Manuscrito 73, del 27 de agosto de 1909, “Lecciones del primer capítulo de Daniel”, sermón predicado en el congreso anual de  Council Grove.

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DEVOCIONAL: ALZA TUS OJOS

Elena G. de White

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