JUAN 14:27: Una Paz que Trasciende la Crisis | Hugo Lamela

REFLEXIONES DE LA BIBLIA
Jesús pronunció estas palabras poco antes de la cruz. No prometía la ausencia de conflictos, sino una presencia divina que nos sostiene en medio de ellos. Como adventistas que aguardan la Segunda Venida, esta paz es nuestra mayor protección espiritual.

1. El legado de Cristo («La paz os dejo, mi paz os doy…») La paz de Jesús no es un sentimiento pasajero; es un regalo permanente. Es la misma tranquilidad que Él tenía al dormir en medio de la tormenta. No es una paz que nosotros fabricamos con esfuerzo, sino una que heredamos al aceptar Su sacrificio y soberanía.

2. Diferente a la paz del mundo («…yo no os la doy como el mundo la da.») La paz del mundo depende de las circunstancias: salud, dinero o ausencia de problemas. Si algo falla, esa paz se desvanece. En cambio, la paz de Dios es «independiente del entorno». Como dice Elena de White en El camino a Cristo, esta paz es «el descanso del alma» que permanece aunque el mundo a nuestro alrededor se desmorone.

3. El mandato contra el temor («No se turbe vuestro corazón…») Tener paz es una decisión de fe. «Turbarse» implica agitación y confusión. Jesús nos pide que protejamos nuestro corazón de la ansiedad por el futuro. Al confiar en que Él ya venció al mundo, el miedo pierde su poder sobre nosotros y podemos mirar las señales de los tiempos con esperanza, no con terror.



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