FILIPENSES 4: 6: El Antídoto Divino contra la Ansiedad | Hugo Lamela

REFLEXIONES DE LA BIBLIA
«Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.» (Filipenses 4:6)

Como cristianos, entendemos que vivimos en una época de estrés sin precedentes. Sin embargo, Pablo nos da una receta espiritual para mantener la salud mental y espiritual mientras esperamos el pronto regreso de Jesús.

1. La decisión de no angustiarse («Por nada estéis afanosos…») Estar «afanoso» significa estar dividido o distraído por las preocupaciones. El mandato de «por nada» es radical: incluye la economía, la salud y el futuro. No es una invitación a la irresponsabilidad, sino a la confianza plena en que Dios es nuestro Proveedor y que el mundo no descansa sobre nuestros hombros.
2. El intercambio en el altar («…sean conocidas vuestras peticiones…») La ansiedad se vence mediante la transferencia. En lugar de rumiar el problema, debemos «darlo a conocer» a Dios. Él ya sabe lo que necesitamos, pero al expresarlo en oración y ruego, nosotros reconocemos nuestra dependencia. Es en ese momento de entrega donde la paz comienza a ocupar el lugar del miedo.
3. El poder de la gratitud («…con acción de gracias.») Este es el ingrediente secreto. Agradecer antes de recibir la respuesta es el acto más alto de fe. Al recordar cómo Dios nos ha guiado en el pasado (como dice Elena de White: «No tenemos nada que temer del futuro, a menos que olvidemos la manera en que el Señor nos ha conducido»), nuestra perspectiva cambia del problema hacia el Poderoso Salvador.



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