6 de noviembre del 2026 | Devoción Matutina para Adolescentes 2026 | El escudo del nido

«Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad». — Salmo 91:4

Imagina un nido en medio de una tormenta. Las crías son pequeñas y vulnerables, y las alas de su madre se convierten en un refugio. Esa imagen nos ayuda a pensar en un cuidado cercano: alguien que no se queda mirando desde lejos, sino que se acerca para proteger. No es extraño que el salmista haya elegido unas alas para hablar del amor de Dios.
El Salmo 91 une dos imágenes: las alas que cobijan y el escudo que protege. El versículo dice: «Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad» (Salmo 91:4). Así nos recuerda que podemos confiar en el cuidado del Creador. Cuando aparecen dificultades, Dios no es indiferente a lo que sentimos. Su verdad nos ofrece un refugio para el corazón y nos ayuda a enfrentar lo que sucede sin creer que estamos solos.
Quizá alguna vez has entrado al colegio pensando: «¿Y si se burlan de mí? ¿Y si no me aceptan?». También puede doler un comentario en redes o sentir que no encajas en un grupo. Ese dolor merece ser escuchado; sentir miedo no significa que te falte fe. A veces dan ganas de responder con enojo o de fingir que nada importa, pero no tienes que enfrentar todo sin ayuda.
En esos momentos, puedes buscar refugio en Jesús y recordar lo que su Palabra dice sobre su cuidado. Elena G. de White nos anima:
“El Señor está pronto a hacer grandes cosas por nosotros. No obtendremos la victoria mediante números, sino mediante la plena entrega del alma a Jesús. Hemos de confiar en su fortaleza, y no en la nuestra”. (Nuestra Elevada Vocación, pág. 154).
Jesús conoce esos temores que a veces cuesta contar. Puedes hablar con Él con sinceridad, sin esconder lo que sientes. Su cuidado no significa que nunca habrá comentarios hirientes, sino que no tienes que atravesarlos solo. Al orar y recordar su Palabra, puedes encontrar paz para responder sin agresividad y reconocer que tu valor no depende de la aprobación de un grupo. Confiar en Él también puede acompañarte cuando necesitas pedir ayuda.

El desafío de hoy: cuando aparezca el miedo al rechazo o al fracaso, haz una pausa. Recuerda el Salmo 91:4 y dile a Jesús cómo te sientes. Repite para ti: «Soy un hijo del Creador; mi valor no depende de lo que otros opinen». Después, da el siguiente paso con confianza en su cuidado.

Oración:
Padre celestial, gracias porque encontramos refugio bajo tus alas. Tú conoces nuestros miedos y sabes cuánto pueden doler las palabras de otros. Ayúdanos a confiar en tu poder, a responder con respeto y a pedir ayuda cuando la necesitemos. Guíanos para elegir amistades que nos hagan bien y recordar cuánto nos amas. En el nombre de Jesús. Amén.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2026



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