24 de octubre | Devocional: Nuestra Elevada Vocación | “A cada uno su obra”

Como el hombre que partiéndose lejos, dejó su casa, y dió facultad a sus siervos, y a cada uno su obra. Marcos 13:34.

Tenemos una labor personal, una responsabilidad individual, una cuenta personal que rendir, y es nuestra propia salvación la que debemos asegurar, porque es un asunto de preocupación individual…. La piedad y la obediencia de otros no nos salvarán ni harán la obra que nosotros deberíamos hacer. Sus esfuerzos nunca se registrarán frente a nuestros nombres como esfuerzos nuestros. …
Dios nos ha dejado una obra a cada uno, no el trabajo temporal como plantar, cosechar, sembrar y guardar la cosecha, sino edificar su reino, conducir a las almas al conocimiento de la verdad, y considerar éste como nuestro deber primero y más elevado. Dios tiene derecho sobre nosotros. Nos ha dotado de capacidades y nos ha dado oportunidades, si queremos verlas y aprovecharlas. Ninguno fuera de nosotros individualmente, puede cumplir estas obligaciones hacia Dios. La delincuencia de otros … no será una excusa para que cualquiera siga su ejemplo, porque Cristo se alza como el único Modelo verdadero, inmaculado, puro, incorrupto. …
Hay quienes se asocian para hacer el mal, y piensan que con esto pierden su responsabilidad individual. Pero Dios los considera responsables por cada acto realizado que tienda a contrarrestar la obra de Cristo; ya sea que estén unidos con muchos o con unos pocos, el pecado es el mismo. Somos responsables individualmente. Nosotros mismos debiéramos constituir nuestra preocupación. ¿Estamos edificando el reino de Dios en nuestras palabras y acciones, o lo estamos destruyendo? Cristo nos dice a cada uno: “Sígueme”. Que seamos encontrados seguidores de Jesucristo.—Manuscrito 15, 1885, pp. 6.
Ahora es nuestra hora de trabajar. Ahora es tiempo de formar caracteres de acuerdo con el Modelo divino. … Si conocemos a Cristo, lo revelaremos a otros. “Como tú me enviaste al mundo, también los he enviado al mundo”. Juan 17:18. El vino al mundo para representar al Padre, y la obra que nos ha encomendado consiste en representar su carácter. No podemos excusarnos de hacer esta obra.—Carta 42, 1890, pp. 4.

DEVOCIONAL: NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN
Elena G. de White

(2026)

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Category:

Devocional

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*