19 de agosto | Devocional: Nuestra Elevada Vocación | “Un sistema de la más verdadera cortesía”

Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos a los otros, como también Dios os perdonó en Cristo. Efesios 4:32.

Debemos aprender a interpretar de la mejor manera posible la conducta dudosa de los otros. … Si siempre estamos sospechando el mal corremos el peligro de crear lo que nos induzca a sospechar. … No podemos vivir sin que algunas veces nuestros sentimientos sean heridos y nuestro temperamento sea probado, pero como cristianos debemos ser tan pacientes, indulgentes, humildes y mansos como queremos que otros sean. Oh, ¡cuántos miles de buenos actos y obras de bondad que recibimos … se van como rocío ante el sol, mientras los daños imaginarios o reales dejan una impresión que casi es imposible borrar! El mejor ejemplo que podemos dar a los demás consiste en ser rectos nosotros, y luego dejarnos a nosotros y a nuestra reputación con Dios, y no manifestar demasiada ansiedad por corregir toda mala impresión y presentar nuestro caso en una luz favorable. …
El descuido por cultivar una tierna consideración y paciencia los unos para con los otros ha producido disensión, crítica, y desunión en general. Dios … nos llama … para esforzarnos por contestar a la oración de Cristo para que sus discípulos pudieran estar en unidad así como él está en unidad con el Padre. … La obra especial de Satanás es ocasionar disensión, … para que el mundo sea privado del testimonio más poderoso que los cristianos pueden dar: que Dios ha enviado a su Hijo para poner en armonía las mentes turbulentas, egoístas, envidiosas, celosas e intolerantes. …
La verdad de Dios no ha sido concebida solamente para tratar con los errores y los vicios. … La verdad se propone santificar a quien la recibe, moldear a todo el hombre, tanto externa como internamente, al humillar el orgullo y disponer su corazón para ser amable, bondadoso y condescendiente. Sí, la religión de Cristo es un sistema de la más verdadera cortesía, y sus triunfos son completos cuando el mundo puede contemplar a un pueblo que profesa la piedad presentando un frente unido, a creyentes que manifiestan una habitual ternura de sentimientos y bondad de conducta y sincera consideración por la reputación de los demás.—Carta 25, 1870, pp. 9-11.

DEVOCIONAL: NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN
Elena G. de White

(1485)

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Devocional

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