7 de enero del 2026 | Devoción Matutina para Damas 2026 | Di que duele

«Llámenme Mara, porque el Todopoderoso ha colmado mi vida de amargura» (Rut 1: 20).

EI hambre devastaba Belén, por eso Noemí se fue a Moab con su esposo y sus hijos. Allí vivieron felices, hasta que el esposo murió. Fue sin duda un duro golpe, pero aún tenía a sus hijos, que se casaron con buenas jóvenes.
Una vez más, sin embargo, regresó la tristeza: Noemí perdió a sus dos hijos.
Sintiéndose desamparada, decidió volver a Belén. Orfa, una de sus nueras, regresó con su familia de origen, pero Rut se negó a dejar a su suegra.
Hacía muchos años que Noemí se había ido de la pequeña ciudad de Belén, pero las personas en seguida la reconocieron. «¡Miren, regresó Noemí!» posiblemente expresaron. Yo las imagino efusivas, yendo a abrazarla, preguntándole cómo había sido su aventura fuera de Belén. Y, fíjate, Noemí no se puso ninguna máscara para aparentar una felicidad que no tenía. Fue clara y honesta al referirse a lo que sentía.
«Noemí», en hebreo, significa «suavidad», «cosa agradable»; mientras que «Mara» significa «amarga». Al pedir que la llamaran Mara, esta mujer estaba comunicando su dolor, dejando explícitamente claras su tristeza y su amargura por las pérdidas que había sufrido.
Aunque Noemí le atribuyó a Dios el mal que le había sobrevenido por causa de una visión distorsionada de la actuación divina, Dios comprendió su sinceridad y le dio la oportunidad de cambiar la interpretación equivocada que tenía sobre él.
Hablar de nuestros sentimientos es un desafío para muchas mujeres. Algunas albergamos internamente dolores y tristezas durante años, hasta el punto de enfermarnos. ¿Cómo sabrán las personas con quienes convivimos qué sentimos y pensamos si guardamos silencio o usamos la clásica mentira de que «todo está bien»? Las verdaderas relaciones solo se pueden dar si hay franqueza en la exposición de quienes realmente somos, incluyendo nuestros sufrimientos, nuestros miedos y desilusiones, por los cuales pasamos.
Decir lo que pensamos, lo que sentimos y lo que queremos de manera asertiva implica:
Personalidad. Saber decir asertivamente: «Yo creo», «Yo siento», «Yo quiero», en vez de: «Parece que», «Creo que» …
Coraje. Es necesario atreverse a hacerlo.
Honestidad. Saber ser y estar sin usar máscaras.
Claridad. Cuanto más clara seas al expresarte, mejor comprenderá el otro.
Prudencia. Saber abrirse en el momento más oportuno y con alguien de
confianza: el cónyuge, un familiar, un consejero espiritual o un profesional.
¿Está doliendo? No sufras sola. Habla con alguien que sea digno de tu confianza.
========================
DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2026



(2715)

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*