28 de noviembre | Una religión radiante | Elena G. de White | Contemplando a Cristo

«Ustedes lo aman a pesar de no haberlo visto; y, aunque no lo ven ahora, creen en él y se alegran con un gozo indescriptible y glorioso, pues están obteniendo la meta de sufe, que es su salvación». 1 Pedro 1: 8-9, NVI

CRISTO Y CRISTO CRUCIFICADO, tiene que ser el tema de nuestra meditación, conversación y más gozosa emoción. Al recordar todas las bendiciones que recibimos de Dios; y al cercioramos de su gran amor, debiéramos estar dispuestos a confiar todo a la mano que fue clavada en la cruz por nosotros.— El camino a Cristo, cap. 11, p. 154.
Cuando sus palabras de instrucción han sido recibidas, y han tomado posesión de nosotros, Jesús es para nosotros una presencia permanente, que gobierna nuestros pensamientos, ideas y acciones. Somos imbuidos de la instrucción del mayor Maestro que el mundo conoció jamás. […]
Tenemos la compañía de la presencia divina, y al damos cuenta de su presencia, nuestros pensamientos son traídos en cautiverio a Cristo Jesús. Nuestras prácticas espirituales están de acuerdo con la percepción personal de la presencia divina. Enoc anduvo con Dios en este camino; y Cristo vive en nuestros corazones por la fe cuando consideramos lo que él es para nosotros, y la obra que ha realizado por nosotros en el plan de redención. Nos sentiremos muy felices al cultivar un sentido de este gran don que Dios dio a nuestro mundo y nos dio a nosotros personalmente.— Testimonios para los ministros, § 14, pp. 395, 394, adaptado.

«Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna». Juan 3: 16, NVI

DEVOCIONAL ADVENTISTA
UNA RELIGIÓN RADIANTE
Reflexiones diarias para una vida cristiana feliz
Elena G. de White

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