28 de marzo | Devocional: Nuestra Elevada Vocación | El ejemplo de Cristo como vencedor

Detén asimismo a tu siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí: entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión. Salmos 19:13.

Cristo enfrentó y venció en el desierto las grandes tentaciones que asediarían al hombre. Su victoria sobre el apetito, la presunción y el mundo, nos muestra cómo podemos hacer. Satanás ha vencido a millones tentándolos por el apetito, e induciendo a los hombres a ceder a pecados de presunción. Hay muchos que profesan ser seguidores de Cristo, … quienes, sin apenas pensarlo, se sumergen en escenas de tentación, que requerirían un milagro para sacarlos sin contaminación. La meditación y la oración los habrían preservado, y los habrían inducido a evitar las posiciones peligrosas en las cuales se han colocado por su voluntad, y las que le dan a Satanás una ventaja sobre ellos.

Las promesas de Dios no son para que las reclamemos imprudentemente, para protegernos mientras corremos temerariamente hacia el peligro, violando las leyes de la naturaleza, o desentendiéndonos de la prudencia y del juicio que Dios nos ha dado. Esto no sería una fe genuina, sino presunción. … Satanás acude a nosotros con honor mundano, riquezas y los placeres de la vida. Estas tentaciones son variadas, para adaptarlas a hombres de toda categoría y condición, para tentarlos y alejarlos de Dios, para servirse a sí mismos más que a su Creador. “Todo esto te daré, si postrado me adorares” (Mateo 4:9), le dijo Satanás a Cristo. Y Satanás le dice al hombre: “Todo esto te daré”. “Todo este dinero, toda esta tierra, todo este poder, y honor, y riquezas te daré”; y el hombre queda encantado, engañado, y traidoramente arrastrado a su ruina. Si nos entregamos a la mundanalidad del corazón y de la vida, Satanás está satisfecho.

El Salvador venció al astuto enemigo, mostrándonos cómo vencerlo. El nos ha dejado su ejemplo, para que podamos repeler a Satanás mediante las Escrituras. El pudo haber recurrido a su propio poder divino, … pero su ejemplo no habría sido de utilidad para nosotros. Cristo empleó únicamente las Escrituras. ¡Cuán importante es que la Palabra de Dios sea estudiada cabalmente, y obedecida, para que en caso de emergencia podamos ser “enteramente instruidos para toda buena obra” (2 Timoteo 3:17), y especialmente fortificados para hacer frente al astuto enemigo.—Carta 1, 1872, pp. 2, 3.

DEVOCIONAL: NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN

Elena G. de White

(1016)

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Category:

Devocional

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*