20 de julio | Devocional: Hijos e Hijas de Dios | Dos jóvenes valientes

«Jonatán dijo al joven que llevaba su armadura: “Ven y pasemos a la guarnición de estos incircuncisos; quizá el Señor obrará por nosotros, pues el Señor no está limitado a salvar con muchos o con pocos”». 1 Samuel 14: 6, NBLH

A QUELLOS DOS VALIENTES dieron muestras de que estaban actuando bajo la influencia y el mandato de alguien superior a un general humano. De acuerdo con las apariencias externas, aquella aventura era una temeridad, y contraria a todas las reglas militares. Pero el acto de Jonatán no se llevó a cabo basado en la capacidad humana. No dependía de lo que él con su escudero pudieran hacer; era el instrumento que Dios empleó en favor de su pueblo. Trazaron sus planes y dejaron su caso en las manos de Dios. Si los ejércitos filisteos los desafiaban, avanzarían. Si decían: «Vengan», irían a su encuentro. […] Jonatán y su escudero pidieron una señal al Señor, y el desafío se produjo, y la señal apareció. Aquellos dos hombres habían puesto su esperanza en Dios, y no cejaron en su avance. No era un trayecto fácil para los audaces aventureros. Tenían que ascender duramente para llegar a la cima, […] pero Jonatán y su escudero osaron subir por los senderos escarpados de la empinada colina empleando manos y pies en la ascensión. […] Los hombres situados en la cima, que vagaban de un lugar a otro, miraban, demasiado sorprendidos para adivinar el posible propósito de semejante ascensión. Supusieron que eran desertores, y les permitieron irse acercando sin hacerles daño. […] «A los que Jonatán hacía rodar por tierra, su ayudante los remataba en seguida» (1 Sam. 14: 13, DHH).

Tan audaz acción provocó que cundiera el pánico en el campamento filisteo. Allí yacían veinte cadáveres, y a la vista del enemigo les pareció que en lugar de únicamente dos hombres eran cientos de aguerridos soldados. De ese modo el poder de las huestes celestiales fue revelado a las tropas filisteas.— The Youth’s Instructor, 24 de noviembre de 1898.

DEVOCIONAL ADVENTISTA

HIJOS E HIJAS DE DIOS

Elena G. de White

(1765)

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