20 de diciembre | La maravillosa gracia de Dios | Elena G. de White | Se renueva la vida del Edén

Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas. No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos. Isaías 65:21, 22.

Habrá actividad en el cielo. La condición de los redimidos no será de reposo inactivo.—The S.D.A. Bible Commentary 3:1164.

En la tierra renovada, los redimidos participarán en las ocupaciones y los placeres que daban felicidad a Adán y Eva en el principio. Se vivirá la existencia del Edén, en huertos y campos…

Allí toda facultad será desarrollada, toda capacidad aumentada. Las mayores empresas podrán llevarse a cabo, satisfacerse las aspiraciones más sublimes, realizarse las más encumbradas ambiciones. Y sin embargo surgirán nuevas alturas que superar, nuevas maravillas que admirar, nuevas verdades que comprender, nuevos objetos de estudio que agucen las facultades del espíritu, del alma y del cuerpo.—La Historia de Profetas y Reyes, 540.

“Sus siervos le servirán”. Apocalipsis 22:3. La vida en la tierra es el comienzo de la vida en el cielo; la educación en la tierra es una iniciación en los principios del cielo; la obra de la vida aquí es una preparación para la obra de la vida allá. Lo que somos ahora en carácter y servicio santo es el símbolo seguro de lo que seremos.

“El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir. Mateo 20:28. La obra de Cristo en la tierra es su obra en el cielo y la recompensa que recibiremos por trabajar para él en este mundo, será el mayor poder y más amplio privilegio de trabajar con él en el mundo venidero. “Vosotros pues sois mis testigos, dice Jehová, y yo soy Dios”. Isaías 43:12. Esto también seremos en la eternidad…

En nuestra vida terrenal, aunque restringida por el pecado, el mayor gozo y la más elevada educación se encuentran en el servicio. Y en el estado futuro, libre de las limitaciones de la humanidad pecaminosa, hallaremos nuestro mayor gozo y nuestra más elevada educación en el servicio: testificando, y mientras testificamos aprendiendo de nuevo acerca de “la riqueza de la gloria de este misterio”. “El cual es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria”. Colosenses 1:27.—La Educación, 297, 298.

 

LA MARAVILLOSA GRACIA DE DIOS

Elena G. de White

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