15 de septiembre del 2026 | Devoción Matutina para Adolescentes 2026 | Señor, hazme saber mi fin
Señor, hazme saber mi fin, y cuál es la medida de mis días, para que yo sepa cuán frágil soy. Salmos 39:4 (DHH)
Te enteras de que un chico de tu edad tuvo un accidente grave y te quedas helado en tu cuarto pensando en lo que pasó. Ver que la vida puede cambiar en un segundo te sacude por completo y te hace pensar en cosas que antes ignorabas. Notar que la vida es frágil te tienta a llenarte de miedo, a pensar que todo es una lotería injusta o a pasarte la noche pegado al teléfono para distraerte. Sin embargo, al hablar con Dios a solas y pedirle que te ayude a entender el valor de tu tiempo, la angustia se va. Aceptar que no somos eternos te ayuda a madurar y a valorar cada día.
En el salmo 39, David escribe un poema en un momento de crisis total, muy triste y golpeado por la realidad. El monarca prefiere callar para no quejarse ante la gente, pero el dolor interno lo obliga a desahogarse directo con Dios. Al llegar al versículo cuatro, el salmista no pide dinero ni ganar batallas. Lo único que suplica es sabiduría para reconocer sus propios límites y entender que los seres humanos somos tan pasajeros como un suspiro. El poema muestra que la seguridad de la vida no está en las metas de este mundo, sino en poner la confianza en el Creador.
Descubrir que personas cercanas se enferman o pasan por tragedias es un golpe muy duro en la adolescencia. Es fácil que ese susto te quite la concentración para estudiar, te llene de inseguridad o te haga dudar de todo. El enemigo aprovecha ese temor para convencerte de que a Dios no le importas y que es mejor vivir sin reglas porque todo se acaba rápido. Pero Jesús demostró un respeto absoluto por la vida de la gente cuando estuvo en la tierra, sanando a los enfermos y asegurándonos que nuestro futuro está a salvo con Él. Su amor te da paz.
“Nuestra vida es corta en el mejor de los casos, y debemos cuidar el tiempo, porque es un talento que el Señor nos ha dado y del cual tendremos que dar cuenta”. Este pensamiento pertenece a Mensajes para los jóvenes, página 141. Al dejar los temores con el Salvador, tu fe recupera su fuerza. ¿Te dejas ganar por la incertidumbre al pensar en el mañana, o decides usar el presente con un propósito limpio? Pon tu vida en las manos de Cristo hoy, organiza tus metas y enfócate en tus deberes en paz.
Oración:
Padre eterno y Protector mío, enséñame a valorar mi tiempo y quita de mi mente el miedo a las enfermedades o los accidentes. Llena mi casa de tranquilidad, ayuda a mis padres a guiarme y dame fuerzas para cumplir mis tareas del colegio con la mente despejada. En el nombre de Jesús. Amén.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2026
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