12 de diciembre | Devocional: La maravillosa gracia de Dios | Hacia el hogar

Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Mateo 25:34.

La venida de Cristo está más cerca que cuando por primera vez creimos. Se acerca el fin de la gran controversia. Los juicios de Dios están en la tierra. Hablan en solemne amonestación diciendo: “También vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del Hombre ha de venir a la hora que no pensáis”. Mateo 24:44…

Estamos viviendo en medio de las escenas finales de la historia de esta tierra. Las profecias se están cumpliendo rápidamente. Están transcurriendo velozmente las horas del tiempo de gracia. No tenemos tiempo que perder, ni un momento. No seamos hallados durmiendo en la guardia. Nadie diga en su corazón o por sus obras: “Mi Señor se tarda en venir”. Resuene el mensaje del pronto regreso de Cristo en fervientes palabras de advertencia…

El Señor va a venir pronto, y debemos estar preparados para recibirle en paz. Resolvamos hacer todo lo que está en nuestro poder para impartir luz a los que nos rodean. No debemos estar tristes, sino alegres, y recordar siempre al Señor Jesús. El va a venir pronto, y debemos estar listos y aguardar su aparición. ¡Oh, cuán glorioso será verle y recibir la bienvenida como sus redimidos! Largo tiempo hemos aguardado; pero nuestra esperanza no debe debilitarse. Si tan sólo podemos ver al Rey en su hermosura, seremos bienaventurados para siempre. Me siento inducida a clamar con gran voz: “¡Vamos rumbo a la patria!” Nos estamos acercando al tiempo en que Cristo vendrá con poder y grande gloria a llevar a sus redimidos a su hogar eterno.—Joyas de los Testimonios 3:256, 257.

Por mucho tiempo hemos esperado el regreso de nuestro Salvador. Sin embargo, la promesa es segura. Pronto estaremos en nuestro hogar prometido. Allí Jesús nos conducirá junto a corrientes de aguas vivas que fluyen del trono de Dios y nos explicará las oscuras providencias por medio de las cuales nos puso en orden en esta tierra para perfeccionar nuestros caracteres. Allí contemplaremos con visión sin distorsiones las bellezas del Edén restaurado.—Testimonies for the Church 8:254.

DEVOCIONAL: LA MARAVILLOSA GRACIA DE DIOS

Elena G. de White

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