1 de octubre 2020 | Devoción Matutina para Damas 2020 | Mujeres productivas

 

UN DÍA A LA VEZ

Lecturas Devocionales para Mujeres 2020

 

“Con sus propias manos hace hilados y tejidos. Siempre les tiende la mano a los pobres y necesitados” (Prov. 31:19,20).

Cuando leemos Proverbios 31, descubrimos dos aspectos de la mujer cristiana ideal que se ven perfectamente reflejados en el carácter de nuestro personaje de hoy:1) es trabajadora; 2) siempre que puede, tiende una mano a quien la necesita. Estas dos cualidades se pudieron ver claramente en la vida de Florence Nightingale.

Florence (1820-1910) fue la pionera de la profesionalización de lo que conocemos como Enfermería. Parece imposible imaginar un tiempo en que no existieran enfermeros ni enfermeras profesionales como los conocemos hoy, pero no fue hasta la llegada de Florence que se desarrolló esta profesión tan útil y necesaria para la humanidad. Lo más interesante es que nadie hubiera imaginado que Florence sería una pionera en este ámbito, pues como miembro de una familia adinerada no se esperaba de ella que trabajara, sino que se dedicara a casarse y tener hijos. Sin embargo, inspirada por lo que ella describió como “un llamado de Dios”, decidió en 1837 formarse académicamente para trabajar en el ámbito de la salud. Saltándose todos los convencionalismos sociales de la época, partió rumbo a su destino. Doy gracias a Dios por la valentía de esta mujer que abrió camino para otras mujeres que vinieron después.

A pesar de que dos hombres se enamoraron de ella y le propusieron matrimonio, Florence decidió seguir adelante con sus planes y en 1850 se trasladó a Alemania, a recibir cuatro meses de entrenamiento médico. Allí entró en contacto con el pastor Theodor Fliedner, que trabajaba con dedicación a favor no solo de personas enfermas, sino también marginadas. Esto impactó tremendamente a Florence. Gracias a que su padre le proveía unos ingresos anuales, ella pudo seguir formándose hasta que estalló la Guerra de Crimea.

Las noticias que llegaban desde el frente relativas a las condiciones de los heridos hicieron que Florence se trasladara a la zona del conflicto con un grupo de treinta y ocho mujeres, después de haberlas entrenado personalmente. Florence lo revolucionó todo, mejorando tanto Las condiciones de los heridos que fue públicamente aceptado que su gestión redujo el índice de mortalidad de un 42 % a un 2 %.

El trabajo no es solo lo que uno sabe sino lo que uno es. Y Dios desea que las mujeres seamos productivas, agentes de cambio y fuente de amor y bendición.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2020



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