Viernes 2 de octubre del 2026 | Devoción Matutina para Adultos 2026 | Cuando el miedo toca a la puerta
«En el día que temo, yo en ti confío» (Salmo 56:3, RV1960).
A veces pensamos que tener una fe fuerte significa no sentir miedo nunca, pero la vida real nos enseña otra cosa. La persona más creyente también siente ese susto repentino cuando las cosas se complican y no sabemos qué pasará mañana. Sentir temor ante los problemas o frente a situaciones difíciles no significa que nos falte fe; simplemente demuestra que somos de carne y hueso. La verdadera diferencia en la vida cristiana no está en no sentir miedo jamás, sino en lo que decidimos hacer en el momento en que la preocupación llega a nuestra vida.
David vivió esto en carne propia durante uno de los momentos más duros y solitarios de su vida. Huyendo de sus enemigos, terminó atrapado en la ciudad de Gat, rodeado por soldados que lo conocían bien y querían hacerle daño. La Biblia cuenta con total sinceridad que David sintió un gran temor ante ese peligro tan real. Sin embargo, no se quedó paralizado ni se dejó ganar por la desesperación; tomó la firme decisión de buscar el amparo de Dios y declaró con total seguridad: «En Dios he confiado; no temeré; ¿qué puede hacerme el hombre?» (Salmo 56:4).
Esa misma realidad la vivimos nosotros al comenzar el día. Todos pasamos por momentos en que los problemas se juntan, la falta de trabajo o de dinero nos angustia, o sentimos que las fuerzas no nos alcanzan para cuidar a la familia. En esos momentos difíciles, el desánimo intenta hacernos creer que estamos completamente solos frente al problema. La fe madura no nos pide fingir que todo está bien, sino cambiar la mirada: dejar de mirar el tamaño del problema y recordar el amor y el poder de Dios, que sostiene nuestra vida cada día.
Jesús conoció de cerca nuestras debilidades y nunca regañó a sus amigos por sentir miedo frente a las dificultades de este mundo. Sabiendo que tendrían que pasar por momentos duros, el Maestro los animó con palabras llenas de cariño y de paz: «La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo» (Juan 14:27). Cristo entiende tus desvelos, te da una paz que calma el alma y volverá muy pronto en gloria para terminar para siempre con la tristeza y el dolor.
Elena G. de White nos recuerda con palabras sencillas el cuidado que Dios tiene por nosotros:
«Presentad a Dios vuestras necesidades, gozos, tristezas, cuidados y temores. No podéis abrumarle ni cansarle» (El camino a Cristo, p. 100).
Recordar esta verdad nos da nuevas fuerzas para el día: nos quita el apuro y la angustia, nos ayuda a tener paciencia y buen trato con los demás, y llena nuestra casa de tranquilidad y de paz.
Si esta mañana sientes que la angustia por el mañana te quita la tranquilidad, no cargues con todo eso tú solo. Tu Padre celestial conoce tus fuerzas, sabe por lo que estás pasando y te cuida con inmenso amor. Esta mañana puedes dejar tus temores en sus manos y seguir adelante con calma. ¿Aceptas hoy la paz que Jesús te ofrece para caminar seguro tomado de su mano?
Oración:
Señor Jesús, vengo a ti reconociendo que a veces siento miedo y me faltan las fuerzas. Llena mi corazón con tu paz, ayúdame a enfrentar con paciencia este día y dame tranquilidad para confiar en tu cuidado y en tu amor. En tu santo nombre, amén.
========================
DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2026
Lecturas Devocionales para Adultos 2026
- Viernes 2 de octubre del 2026 | Devoción Matutina para Adultos 2026 | Cuando el miedo toca a la puerta
- Viernes 2 de octubre del 2026 | Devoción Matutina para Jóvenes 2026 | Confiar cuando aprieta el miedo
- Viernes 2 de octubre del 2026 | Devoción Matutina para Damas 2026 | Luz para tus Pasos
- Viernes 2 de octubre del 2026 | Devoción Matutina para Adolescentes 2026 | El peso del silencio
- Viernes 2 de octubre del 2026 | Devoción Matutina para Menores 2026 |Mis lágrimas están contigo
(33)

