Jueves 11 de junio del 2026 | Devoción Matutina para Adultos 2026 | El regreso a las Escrituras y el gozo de la salvación

«Y leyó en el libro de la ley de Dios claramente, y puso el sentido, de modo que entendiesen la lectura… porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza». — Nehemías 8:8, 10

El octavo capítulo de Nehemías marca el clímax espiritual de la restauración del remanente. Una vez aseguradas las murallas físicas, el pueblo se congregó unánimemente como un solo hombre en la plaza pública. No se reunieron por obligación civil, sino movidos por un hambre profunda de escuchar la verdad eterna. Solicitaron al escriba Esdras que trajera el libro de los testimonios divinos y, desde un púlpito de madera elevado, la Palabra fue expuesta desde el alba hasta el mediodía. El respeto reverente fue tal que, cuando el rollo se abrió, toda la multitud se puso en pie, adorando al Altísimo con las manos alzadas.
El elemento distintivo de este reavivamiento fue el orden de la enseñanza. Los levitas se distribuyeron entre la multitud para explicar el texto claramente, traduciendo el sentido exacto para que cada persona comprendiera la amonestación divina. Al contrastar la pureza de los mandamientos con sus propias flaquezas y descuidos diarios, el pueblo prorrumpió en un llanto amargo de arrepentimiento. Sin embargo, los líderes detuvieron el lamento con una proclama liberadora: «No os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza». Aquella misma tarde, tras descubrir en las Escrituras la ordenanza de la Fiesta de las Enramadas, el pueblo obedeció con presteza, habitando en cabañas provisionales para recordar la fidelidad del Creador en el desierto.
Para quienes hoy forman parte del movimiento encargado de proclamar las advertencias finales, este pasaje contiene un llamado de advertencia sumamente urgente y necesario. El reavivamiento genuino de la vida cristiana no surge de emociones pasajeras ni de espectáculos humanos, sino de un regreso humilde y concienzudo al estudio de la Biblia. A menudo, caemos en el peligro de memorizar datos proféticos de manera intelectual, mientras descuidamos la asimilación práctica de los principios celestiales en nuestro trato diario. Olvidamos que nos encontramos en las horas definitivas de la purificación final del santuario, un tiempo solemne que demanda que la verdad sature la mente y transforme el comportamiento de manera integral.
En la obra inspirada Profetas y Reyes, la sierva del Señor detalla la profundidad de esta reforma:
«Con atención reverente, el pueblo escuchó las palabras de la ley… Pero el llanto de ellos fue transformado en santa alegría cuando comprendieron la misericordia divina. […] Si el pueblo de Dios estudiase hoy su Palabra con igual humildad, se verían resultados similares de conversión y gozo espiritual» (Elena G. de White, Profetas y Reyes, pp. 493, 495).
Nuestra redención y la firmeza moral necesarias para afrontar los eventos del porvenir dependen de mantener los ojos fijos en Jesús. Cuando contemplamos su sacrificio en el Calvario y su ministerio intercesor en el lugar santísimo, el remordimiento cede el paso a una fe inquebrantable y a un amor profundo. La obediencia a sus estatutos deja de ser un esfuerzo legalista y se convierte en una respuesta de gratitud que inunda el alma de una esperanza bendita. Alimenta tu mente diariamente con el maná celestial, comparte con generosidad tus bendiciones con los necesitados y avanza con paso firme, sabiendo que el gozo del Salvador es tu fortaleza inexpugnable.

Oración
Padre misericordioso y soberano, reconozco que muchas veces paso el tiempo en los afanes de este siglo y descuido el estudio profundo de tu santa Palabra. Te pido perdón por mi apatía espiritual y por las veces que he cerrado los oídos a tus consejos. Despierta en mi interior un hambre genuina por tus mandamientos y limpia mi alma de toda flaqueza. Transforma mi corazón para que tenga el mismo compromiso de Nehemías, permitiendo que tus consejos orienten cada una de mis decisiones cotidianas. Concede a tu pueblo el gozo indestructible de tu salvación y mantén mi mirada sujeta a la intercesión de mi Redentor, Cristo Jesús. Lo pido en el dulce nombre de Jesús. Amén.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2026
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