5 de octubre del 2026 | Devoción Matutina para Adultos 2026 | Cantar alabanzas por la mañana

«Pero yo cantaré de tu poder, y alabaré de mañana tu misericordia; porque has sido mi amparo y refugio en el día de mi angustia» (Salmo 59:16, RV1960).

Los fareros que cuidaban las costas conocían muy bien lo que significaba resistir una noche de temporal. Mientras las olas reventaban con furia contra la torre y el viento soplaba en la oscuridad, el vigilante no podía salir a calmar el mar; su única tarea consistía en mantener encendida la lámpara en lo alto. Cuando por fin rompía el alba, la tormenta comenzaba a ceder y la luz del sol revelaba que la sólida estructura de piedra continuaba firme. De igual manera, los momentos difíciles de la vida nos enseñan que la verdadera seguridad no consiste en que no haya problemas, sino en la fidelidad del Dios que nos sostiene en pie.
David compuso este salmo en una de las etapas más amargas de su juventud, cuando Saúl envió soldados para vigilar su casa y quitarle la vida al amanecer. Afuera, sus enemigos rondaban en la sombra acechando cada movimiento; adentro, el futuro rey experimentaba la angustia de verse acorralado sin haber hecho nada malo. Sin embargo, en medio del peligro, David no se dejó dominar por el pánico. Levantó una sincera súplica diciendo: «Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío; ponme a salvo de los que se levantan contra mí» (Salmo 59:1). Sabía que la protección divina lo guardaría y que al salir el sol entonaría un canto de gratitud al Dios que lo salvó.
A cualquiera de nosotros le ha tocado pasar momentos donde las preocupaciones no nos dejan dormir, ya sea por una deuda pendiente, una mala noticia o un conflicto familiar. En esas horas de insomnio, la mente cansada suele llenarse de temores. La experiencia del salmista nos enseña una lección preciosa: al levantarnos, en vez de encender la queja o angustiarnos por el futuro, podemos empezar el día alabando a Dios. Entonar una melodía de fe en la mañana calma la mente y nos recuerda que su bondad renueva nuestras fuerzas para afrontar cualquier tarea.
Jesús comprendió como nadie la soledad de verse rodeado por el dolor. El Evangelio recuerda que, antes de salir a la noche oscura de Getsemaní, el Maestro cantó un himno junto a sus discípulos (Mateo 26:30), fortaleciendo su corazón en el amor del Padre celestial. El profeta Jeremías también halló descanso en esta verdad al recordar: «Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad» (Lamentaciones 3:23). Cristo camina a tu lado en tus horas más difíciles, pone una melodía de consuelo en tu corazón y regresará muy pronto en gloria para terminar con todo sufrimiento.
Elena G. de White destaca el poder que tiene la alabanza en la vida diaria:
«El canto es un arma que siempre podemos esgrimir contra el desaliento […]. Pocos medios hay más eficaces para grabar sus palabras en la memoria, que el de repetirlas en el canto» (La educación, p. 167).
Comenzar el día cantando una alabanza transforma nuestra actitud: aleja la pesadez de la mente, nos da serenidad para el trabajo y llena nuestro hogar de tranquilidad.
Si al despertar en esta mañana sientes que los problemas de ayer todavía te pesan, no dejes que la tristeza nuble tu jornada. Tu Padre celestial cuidó de ti mientras dormías, conoce tus luchas y derrama su gracia sobre tu vida en este nuevo amanecer. Puedes dejar tus temores en sus manos y permitir que la gratitud llene tu voz. ¿Te animas hoy a cantar un himno o una alabanza al levantarte, reconociendo que Dios cuida de ti?

Oración:
Señor Jesús, pongo mi vida en tus manos al comenzar este nuevo día. Gracias por cuidar de mí durante la noche y por renovar tu compasión cada mañana; pon en mis labios un canto de alabanza y ayúdame a reflejar tu paz a quienes me rodean. En tu santo nombre, amén.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2026



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