Jueves 20 de octubre 2022 | Devoción Matutina para Damas 2022

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2022
SIN MIEDOS NI CADENAS
Vanessa Pizzuta
Lecturas Devocionales para Mujeres 2022

Anderson

«Muchos que ahora son los más importantes en ese día serán los menos importantes, y aquellos que ahora parecen menos importantes en ese día serán los más importantes» (Mat. 19: 30, NTV).

Jillian Benfield se mudó con su familia a Alamogordo, en Estados Unidos, cuando su marido fue transferido por su trabajo. Tan solo ocho días después de haber llegado a esta pequeña ciudad rural, Jillian descubrió que estaba embarazada de su segundo hijo, Anderson. Durante una consulta de rutina, el doctor le dijo que habían observado marcadores ecográficos consistentes con el síndrome de Down. Tras más estudios, confirmaron el diagnóstico.
«Estaba en shock. En mi cabeza escuchaba una frase repetirse como un disco rayado: “Yo no puedo ser la madre de un niño especial”», me dijo Jillian durante una entrevista para la Radio Adventista de Londres. Cuando le preguntó al médico cómo afectaría eso a la vida de su hijo, él respondió: «En el peor de los casos, nunca podrá alimentarse solo; y en el mejor de los casos, un día se dedicará a limpiar los pisos de un restaurante de comida rápida». El doctor le aseguró que no hacía falta que se convirtiera en una heroína; que existían diferentes maneras en las que podían ayudarla.
Pese a todo, Jillian y su marido, Andy, decidieron tener a Anderson, ¡y no se arrepienten! Con la ayuda de otros padres y por medio de su experiencia, Jillian y Andy cambiaron completamente su mentalidad con respecto a la discapacidad. Uno de esos cambios se refleja en la manera en que Jillian habla de su experiencia. Ella solía usar frases como: «Ser la mamá de un niño especial es bello, pero agotador». Ahora, para reflejar la belleza y la complejidad que implica ser la madre de Anderson, Jillian decidió erradicar la palabra «pero» de su vocabulario, y reemplazarla por «y»: «Ser la madre de un niño con discapacidad es la cosa más difícil que he hecho y no lo cambiaría por nada. Ser la madre de un niño con discapacidad es agotador y vale la pena el esfuerzo. No soy la persona que era y estoy muy agradecida». Gracias a su experiencia, Jillian aboga por diagnósticos imparciales para los padres de niños con síndrome de Down (para más información, visita https://www.dsdiagnosisnetwork.org/).
«Anderson me ha abierto los ojos no solo respecto a la discapacidad, sino también a la importancia de ser más comprensiva, de tener más empatía, y de no apresurarme a sacar conclusiones», expresó Jillian. «Siento que él me ha dado un nuevo par de anteojos para ver el mundo. Él me enseñó a amar mejor».

Señor, ayúdame a ver a las personas que me rodean como tú los ves.

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Vanessa Pizzuta
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