1 de mayo | Devocional: Nuestra Elevada Vocación | La oración es el canal de todas las bendiciones

Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis. Mateo 21:22.

La oración es el aliento del alma, el canal de todas las bendiciones. Cuando el pecador arrepentido, comprendiendo las necesidades de la humanidad, y sintiendo su propia indignidad, ofrece sus oraciones, Dios ve sus luchas, observa sus conflictos y advierte su sinceridad. Tiene su dedo sobre su pulso, y toma nota de cada sollozo. Ningún sentimiento lo conmueve, ninguna emoción lo agita, ninguna tristeza lo oscurece, ningún pecado lo mancha, ningún pensamiento o propósito lo mueve, de los cuales él no tenga conocimiento. Esa alma fué comprada a un precio infinito, y es amada con una devoción que es inalterable. …
Cristo nuestro Salvador … tenía necesidades corporales que debían ser atendidas, sentía cansancio en el cuerpo que debía ser aliviado. Obtuvo fuerza para cumplir su deber y para soportar las aflicciones mediante las oraciones elevadas a su Padre. Día a día salía a cumplir su deber buscando la salvación de las almas. Su corazón se conmovía de tierna simpatía por los cansados y los agobiados. Y pasó noches enteras en oración por aquellos que eran tentados.
Al cristiano se le da la invitación de llevar sus cargas a Dios mediante la oración, y de unirse estrechamente a Cristo mediante los vínculos de una fe viva. El Señor nos autoriza a orar, declarando que él escuchará las oraciones de aquellos que confían en su poder infinito. El será honrado por aquellos que se acerquen a él, quienes cumplan fielmente su servicio. “Tú le guardarás en completa paz, cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti se ha confiado”. Isaías 26:3. El brazo de la Omnipotencia está extendido para guiarnos y conducirnos hacia adelante y siempre adelante. El Señor nos dice que avancemos, y añade: Yo comprendo el caso, y yo enviaré ayuda. Continuad orando. Tened fe en mí. Pedid para la gloria de mi nombre y recibiréis. Yo seré honrado delante de aquellos que observan para criticaros por vuestro fracaso. Ellos verán a la verdad triunfar gloriosamente. “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”. …
¡Cuán fuertes son la verdadera fe y la verdadera oración!—The Review [130] and Herald, 30 de octubre de 1900.

DEVOCIONAL: NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN
Elena G. de White

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Devocional

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