6 de junio | Devocional: Alza tus ojos | Levántate y resplandece

Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en Jehová el Señor mi esperanza, para contar todas tus obras. Salmos 73:28.

Si alguna vez hubo un tiempo en la historia de los adventistas cuando deberían levantarse y brillar, ese tiempo es ahora. A ninguna voz se le debiera impedir proclamar el mensaje del tercer ángel. Que nadie, por temor de perder prestigio en el mundo, oscurezca un solo rayo de luz que proviene de la Fuente de toda luz.

Se requiere valor moral para hacer la obra de Dios en estos días, pero que nadie sea conducido por el espíritu de la sabiduría humana. La verdad debiera ser todo para nosotros. Que los que quieren hacerse de renombre en el mundo se vayan con el mundo. El gran conflicto, en el que todos tomarán parte, está a punto de producirse. En él, todo el mundo cristiano se verá involucrado. Diariamente, hora tras hora, debemos actuar de acuerdo con los principios de la Palabra de Dios. El yo debe ser santificado por medio de los principios de la justicia, la misericordia y el amor de Dios.

En cada situación de incertidumbre, oren y pregunten fervorosamente: “¿Es éste el camino del Señor?” Con las Biblias delante de ustedes consulten con Dios qué es lo que quiere que hagan. En la Palabra de Dios se revelan principios santos. La fuente de toda verdadera sabiduría se encuentra en la cruz del Calvario.

Por todas partes vemos crecientes evidencias de que el mensaje que tenemos de Dios es el último mensaje de advertencia a las iglesias del mundo. Con todo, año tras año pasa a la eternidad y las iglesias quedan sin ser advertidas. He sido instruida para dirigirme a mis hermanos y preguntarles: “¿Son ustedes conscientes de este descuido?” He dado mensaje tras mensaje a nuestros hermanos, animándolos a comenzar la obra en todo lugar donde se abra el camino. Si los obreros salieran al campo de labor, el Señor los bendeciría y haría que sus esfuerzos fueran fructíferos. Al escuchar la gente las razones de nuestra fe, se interesará y convertirá. Hay muchos lugares importantes abiertos para aquellos que desean trabajar por las almas. No debiéramos ser egoístas, tratando de retener por largo tiempo a los obreros en un solo lugar, sino que debiéramos estar dispuestos a sacrificamos a fin de que la obra pueda comenzar en otras ciudades que necesitan la luz de la verdad.

Animemos a quienes se han convertido del error a la verdad a transformarse en misioneros, a fin de extender el conocimiento de la verdad. Inventen alguna forma de familiarizarse con la gente… Si obran con sabiduría, con interés de corazón y alma, y con oración ferviente a vuestro Padre celestial, encontrarán acceso a las almas…

Los que están ya trabajando abran el camino para otros que desean trabajar y que están calificados para tomar parte en los esfuerzos misioneros.—Carta 94a, del 6 de junio de 1909, dirigida a los “Queridos hermanos y hermanas de Washington”.

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DEVOCIONAL

ALZA TUS OJOS

Elena G. de White



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