9 de febrero del 2026 | Devoción Matutina para Jóvenes 2026 | El lugar del silencio

«Muy temprano de mañana, aún oscuro, Jesús se levantó, fue a un lugar solitario y se puso a orar». Marcos 1: 35

Según el Libro Guinness de los récords, el lugar más silencioso del mundo es la sala B87 (o Building 87), ubicada en la sede de Microsoft en Washington. Se trata de una pequeña cámara anecoica construida en el centro de seis capas gruesas de concreto, diseñada para probar el ruido de nuevos dispositivos electrónicos. El silencio en esta sala alcanza un récord de -20,6 decibeles de intensidad, superado solo por el vacío, donde no hay propagación del sonido. En la sala B87, el silencio es tan profundo que puedes escuchar la sangre fluyendo por tus venas y también el movimiento de las articulaciones de tus huesos.
Hoy en día, muchas personas no disfrutan de lugares silenciosos. Para ellas, la ausencia de sonido genera ansiedad y agitación. Tal vez tú seas una de ellas y no puedas estudiar o dormir sin escuchar algún tipo de sonido. En este mundo agitado, el sonido se ha integrado a la existencia humana como una banda sonora para calmar nuestros tumultos internos. Le tenemos miedo al silencio porque tememos el grito de nuestra propia alma.
Sin embargo, mientras estuvo en la Tierra, Jesús demostró ser amigo del silencio. Con frecuencia, él buscaba lugares desiertos para orar y meditar.
El sol nunca lo encontró sin que hubiera pasado por momentos de oración silenciosa. Así, nuestro Salvador encontraba fuerzas y poder para llevar a cabo su obra durante el día.
Es interesante notar que el sustantivo «desierto» en hebreo es midbar, que también puede significar «acción de hablar», «órgano del habla» o «lengua». Esto muestra una paradoja. ¡Es precisamente en el lugar silencioso donde Dios más suele hablar! Es en la pausa de la rutina, en el momento tranquilo, donde el Señor habla a nuestro corazón. Elena G. de White escribió: «Cuando toda voz ha sido silenciada, y tranquilos en su presencia esperamos, el silencio del alma hace más perceptible la voz de Dios. Él nos dice: «Estad quietos, y conoced que yo soy Dios» (Sal. 46: 10)» (Mente, carácter y personalidad, t. 1, pp. 26, 27).
¿Quieres un consejo? Elige un momento, ve a tu cuarto, cierra la puerta y ora al Señor. En ese lugar de silencio, tu «B87», escucharás las respuestas de Dios.

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DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2026



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