9 de enero del 2026 | Devoción Matutina para Damas 2026 | Cuando Dios se demora

«¡Pero es Sara, tu esposa, la que te dará un hijo, al que llamarás Isaac! Yo estableceré mi pacto con él y con sus descendientes, como pacto perpetuo» (Génesis 17: 19).

Dios le había prometido a Abraham que sería padre de una gran nación, pero incluyó en el paquete de los desafíos la demora en cumplir su promesa. Dios quería probar la fe de Abraham.
A Sara, que solo era capaz de ver las probabilidades humanas, le parecía imposible ser madre a esas alturas de la vida, por eso le sugirió a su esposo que tomara a una de sus siervas. En aquella cultura, esa práctica era bastante común e, infelizmente, hasta los seguidores de Dios cometieron ese acto pecaminoso. Pero la ley de Dios debe estar por encima de las costumbres culturales. Esa violación a los principios divinos resultaría en males no solo para el hogar de Abraham sino también para la posteridad.
Agar, encantada con la posición de esposa, embarazada, y supuestamente madre de la gran nación que descendería de Abraham, se volvió arrogante y despreció a su señora (ver Génesis 16). A pesar de los intentos sin éxito de Abraham por apaciguar la tensión entre las dos mujeres, no hubo más paz en ese hogar. Había sido idea de Sara entregar a su sierva como esposa a Abraham, pero ahora la misma Sara acusaba a su esposo y quería que Agar se fuera.
¿Despediría Abraham a la madre del hijo que creía él sería el hijo de la promesa? El patriarca dejó la cuestión en manos de Sara, y la pelea entre las dos mujeres terminó con Agar huyendo de la casa. Dios tuvo que salir a su encuentro para decirle: «Vuelve junto a ella y sométete a su autoridad» (Génesis 16: 9).
Más adelante, cuando Abraham tenía ya cien años, Dios le repitió la promesa de un hijo que sería engendrado por Sara, pero Abraham seguía viendo la promesa divina desde la perspectiva humana.
El nacimiento de Isaac trajo mucha alegría al hogar, pero también sufrieron las consecuencias de la anterior precipitación por falta de confianza en Dios.
Agar y su hijo, que seguían acariciando la expectativa de que Ismael fuera el heredero de Abraham, vieron, con el nacimiento de Isaac, cómo esas expectativas se desmoronaban, y pasaron a odiarlo. Nuevamente, la alegría de Abraham y Sara fue amenazada por la envidia y las burlas explícitas del hermano mayor para con el menor. Tras buscar la sabiduría divina, Abraham despidió a Agar e Ismael en nombre de la armonía familiar.
Cuánto sufrimiento enfrentó Abraham por no haber esperado a que Dios cumpliera su palabra en su tiempo y a su manera. No pudo soportar la espera.
¿Y nosotras? ¿Creemos en las promesas de Dios? ¿Y cuándo se tarda? Espera en él. Espera su tiempo y su manera. No trates de resolverlo a tu manera y así acumular sufrimiento innecesario simplemente por no poder soportar la espera.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2026



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