8 de octubre del 2026 | Devoción Matutina para Jóvenes 2026 | Desahogo en el refugio

«Confía siempre en él, pueblo mío; ábrele tu corazón cuando estés ante él. ¡Dios es nuestro refugio!» — Salmos 62:8 (NVI)

Mateo bajó la reja de su pequeño taller de computadoras al terminar la tarde. Había puesto todos sus ahorros en ese local y en comprar repuestos, pero casi no entraban clientes y mañana tocaba pagar el alquiler del mes. Al sentarse en la vereda a revisar los mensajes de cobro en su celular, sintió unas ganas enormes de disimular ante su familia y sus amigos de la iglesia diciendo que todo iba de maravilla, solo por miedo a admitir que las cosas no estaban saliendo bien. Esconder lo que nos pasa cuando por dentro estamos llenos de dudas resulta agotador; sin embargo, tragarnos la frustración y cargar solos con la presión solo hace que nos sintamos más aislados y sin rumbo.
David escribió este salmo cuando se sentía presionado y veía que mucha gente ponía su seguridad en el dinero o en influencias humanas: «Solo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi salvación» (Salmos 62:1, NVI). En vez de fingir que todo estaba bien o buscar salidas desesperadas, el salmista invitó a todos a desahogarse de verdad con el Creador: «¡Dios es mi salvación y mi gloria! Es la roca que me fortalece; ¡mi refugio está en Dios!» (Salmos 62:7, NVI). La Biblia nos enseña que Dios no espera que lleguemos a Él con discursos bonitos ni haciéndonos los fuertes. La fe sincera empieza cuando nos mostramos tal como somos, reconocemos que no podemos solos y nos dejamos abrazar por nuestro Padre celestial, sabiendo que Él no nos juzga por sentir miedo o tristeza.
Contarle todo a Dios nos quita de encima el peso de aparentar ante los demás. Cuando decides hablar con franqueza en oración sobre tus planes pausados o tus preocupaciones económicas, descubres que la paz del Señor te permite respirar hondo y seguir caminando, con la certeza de que tu verdadero valor no depende de que todo te salga perfecto a la primera.
Elena G. de White describe con ternura el valor de orar con transparencia:
«Orar es el acto de abrir nuestro corazón a Dios como a un amigo. No es que se necesite esto para que Dios sepa lo que somos, sino a fin de capacitarnos para recibirlo» (El camino a Cristo, p. 93).
Confiar en Dios todos los días renueva nuestro ánimo frente a las dificultades, dándonos la seguridad de que su mano firme nos acompaña en los momentos de incertidumbre y nos enseña a descansar en su amor incondicional.

Llamado a la acción
¿Estás poniendo cara de que todo anda bien mientras por dentro sientes angustia por tu futuro? Busca hoy un momento a solas, habla con Dios tal como eres, cuéntale lo que te preocupa y descansa en sus brazos.
No necesitas hacerte el fuerte ante Dios; acércate con sinceridad y deja que Él te sostenga.

Oración:
Padre celestial, hoy vengo a ti sin máscaras para contarte lo que de verdad me está doliendo. Quita de mí el miedo a lo que digan los demás, calma mis temores y ayúdame a confiar en tu cuidado mientras sigo adelante. En el nombre de Jesús, Amén.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2026



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