4 de septiembre del 2026 | Devoción Matutina para Adolescentes 2026 | El grito en el vacío

A ti clamo, Señor, roca mía; ¡no te quedes sordo ante mi ruego! Si te quedas callado, seré como los que bajan al sepulcro. Salmos 28:1 (DHH)

Una joven camina en medio del patio del colegio sintiendo que una pared invisible la separa de todos sus compañeros de clase. Intenta acercarse a los grupos para conversar sobre los proyectos de la semana, pero nota cómo le dan la espalda, la ignoran deliberadamente o dejan de hablar cuando ella se aproxima. El silencio hostil del entorno y el vacío social la tientan a reaccionar con arrogancia, a pagar con la misma moneda o a encerrarse en su cuarto a llorar. Sin embargo, al buscar un lugar tranquilo para desahogar su frustración con Dios, la calma regresa a su mente. Entender que el Cielo no ignora tu dolor frena la desesperación ante el aislamiento.
En el salmo 28, David eleva un clamor angustioso pidiendo que la justicia del Creador intervenga frente a la maldad de los hipócritas. El monarca describe el temor profundo que le produce la posibilidad de que el Altísimo permanezca callado ante sus ruegos, pues el silencio divino lo equipararía con aquellos que caen en la ruina espiritual. En lugar de buscar venganza por su cuenta contra los que hablan de paz pero traman el mal, el salmista deposita su causa en el tribunal celestial. El poema da un giro de triunfo al celebrar que el Señor escuchó su voz, convirtiéndose en el escudo que salva a su ungido.
Enfrentar el acoso escolar o el rechazo de tu entorno resulta una prueba inmensa durante la adolescencia. Al notar que la corriente de tus conocidos te excluye por mantener tus principios cristianos o que los chismes en los pasillos dañan tu reputación, surge el desánimo. El enemigo trabaja sobre esa soledad, intentando convencerte de que tus oraciones caen en el vacío y que a nadie le importa lo que estás viviendo. Pero Jesús experimentó el desprecio total de la multitud para rescatarte, demostrando su amor. Su ministerio compasivo te sostiene cuando los demás te dan la espalda.
“Dios quiere que los jóvenes acudan a él en sus pruebas […] Encontrarán en él un amigo que no los defraudará”. Este pensamiento pertenece a Hijos e hijas de Dios, página 151. Al soltar el deseo de revancha ante el Salvador, el Espíritu Santo sana tus heridas. ¿Intentas defenderte usando tus propias fuerzas, o confías tu causa al Altísimo? Decide hoy mantener una conducta limpia y deja que Dios pelee tus batallas en la escuela.

Oración:
Señor Jesús, mi Salvador, te pido que escuches mi clamor cuando me sienta solo e incomprendido por los chismes de mis compañeros en el colegio. Quita la amargura de mi mente, dame un corazón dócil para perdonar a los que me lastiman y ayuda a mis padres a guiarme en casa. En el nombre de Jesús. Amén.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2026



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