4 de junio del 2026 | Devoción Matutina para Adolescentes 2026 | Llorar por el equipo y ponerse la camiseta

«Cuando oí esto, me senté a llorar, y durante algunos días estuve muy triste, ayunando y orando ante el Dios del cielo.» — Nehemías 1:4 (DHH)

Querido adolescente, imagina que estás en el evento deportivo más importante del año escolar y, justo antes de la gran final, te enteras de que el gimnasio de tu institución sufrió un grave accidente, las canchas quedaron destruidas y tus compañeros se encuentran desanimados, sin ganas de entrenar. Ver las ilusiones de tu grupo hechas pedazos golpea fuerte el corazón, ¿verdad? En un momento así, puedes cruzarte de brazos y decir que no es tu problema, o puedes sentir ese dolor como propio y buscar la forma de levantar a los tuyos.
En el primer capítulo de Nehemías encontramos a un personaje ejemplar que vivía cómodamente en el palacio del rey de Persia. Su vida era segura y llena de privilegios. Sin embargo, cuando llegaron visitantes de su tierra natal, no les preguntó por las modas de la capital o por los espectáculos del momento; les preguntó por la situación de sus hermanos y por Jerusalén. La respuesta lo dejó devastado: las murallas estaban caídas y las puertas quemadas. El pueblo vivía en la miseria y el desprecio. Nehemías no reaccionó con indiferencia. Su amor por su patria y por su comunidad lo llevó a postrarse de rodillas. Lloró, ayunó y elevó una plegaria profunda, confesando los errores de su nación y de su propia familia, reclamando las promesas de perdón y restauración que el Altísimo había empeñado.
A veces, querido joven, es fácil vivir en una burbuja de comodidad, enfocados únicamente en los videojuegos, las tendencias de internet o en los pasatiempos individuales. Mientras tanto, a nuestro alrededor hay amigos del colegio atrapados en la depresión, hogares que se derrumban por la falta de afecto o compañeros de la iglesia que sutilmente se están alejando de los senderos de la fe porque el enemigo ha derribado sus defensas espirituales. Dios no quiere que ignores esas realidades. El desinterés por el bienestar espiritual de los demás es una trampa silenciosa que enfría tu propia devoción. El Señor te llama a sentir compasión por los que sufren y a interceder por ellos.
Elena G. de White, en el libro Mensajes para los jóvenes, página 205, nos inspira a actuar con este mismo espíritu de entrega: «El Señor llama a jóvenes que estén dispuestos a sacrificarse por los demás, que posean una fe viva y una devoción sincera, listos para cooperar con las agencias celestiales en la salvación de las almas».
Tu fe cobra una dimensión extraordinaria cuando dejas de pensar solo en ti y te pones la camiseta de la misión divina. Cuando dedicas tiempo a la oración intercesora antes de iniciar tus actividades, cuando obedeces los sabios consejos de tus padres en el hogar y te unes con entusiasmo a las caminatas, campamentos y proyectos comunitarios de tu club, estás reconstruyendo murallas de esperanza. Pon tu mirada fija en el Salvador, permite que su amor transforme tus lágrimas en acciones concretas y conviértete en el instrumento que traiga restauración y salvación a tu entorno.

Oración:
Amado Señor Jesús, perdóname por las veces en que he sido indiferente ante las necesidades y dolores de quienes me rodean. Te pido que limpies mi corazón y pongas en mí una carga genuina por mis amigos, mi familia y mi iglesia. Dame el valor para interceder por ellos y la disposición para ser usado en tus planes de salvación. Que mi juventud sea un faro de esperanza en este mundo. Lo ruego con fe en el dulce nombre de Jesús. Amén.
========================
DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2026



(21)

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*