28 de febrero | Devocional: La fe por la cual vivo | Dios ama a todos los hombres

Por esta causa doblo mis rodillas al Padre de nuestro Señor Jesucristo, del cual es nombrada toda la parentela en los cielos y en la tierra. Efesios 3:14,15.

“La percepción del amor de Dios, obra el renunciamiento del egoísmo. Al llamar a Dios nuestro Padre, reconocemos a todos sus hijos como hermanos nuestros. Somos todos parte del gran tejido de la humanidad, todos miembros de una sola familia.”—El Discurso Maestro de Jesucristo, 89.

“Dios no reconoce distinción por causa de nacionalidad, raza o casta. Él es el Hacedor de toda la humanidad. Por la creación, todos los hombres pertenecen a una sola familia; y todos constituyen una por la redención. Cristo vino para derribar el muro de separación, para abrir todos los departamentos de los atrios del templo, a fin de que toda alma tuviese libre acceso a Dios. Su amor es tan amplio, tan profundo y completo, que lo compenetra todo. Arrebata de la influencia satánica a aquellos que fueron engañados por sus seducciones, y los coloca al alcance del trono de Dios, al que rodea el arco iris de la promesa. En Cristo no hay judío ni griego, ni esclavo ni hombre libre.”—La Historia de Profetas y Reyes, 274.

“Vino para demostrar que su don de misericordia y amor es tan ilimitado como el aire, la luz o las lluvias que refrescan la tierra.”—Obreros Evangélicos, 46.

Dios es nuestro Padre y soberano…. Los principios que rigen en el cielo, debieran regir en la tierra; el mismo amor que anima a los ángeles, la misma pureza y santidad que reinan en el cielo, debieran, tanto como fuera posible, reproducirse en la tierra.”—Testimonies for the Church 4:268.

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DEVOCIONAL

LA FE POR LA CUAL VIVO

Elena G. de White

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