27 de mayo del 2026 | Devoción Matutina para Damas 2026 | Cuando los cimientos vuelven a cantar

“Y cantaban, alabando y dando gracias a Jehová, porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia sobre Israel. Y todo el pueblo aclamaba con gran júbilo, alabando a Jehová porque se echaban los cimientos de la casa de Jehová.” – Esdras 3:11.

Querida amiga, a veces miramos nuestro entorno y sentimos que el peso de los días nos sobrepasa. Al repasar los acontecimientos de Esdras 3, descubrimos un grupo de personas que experimentaban un torbellino de emociones: nostalgia por lo perdido, pánico ante los peligros del camino y cansancio físico extremo. Sin embargo, en el instante en que se colocaron las primeras piedras de la reconstrucción, la atmósfera se transformó. Las voces se unieron en un canto de gratitud que ahogó cualquier lamento.
¿Cómo respondes cuando la enfermedad toca a tu puerta, o cuando el dolor por un ser querido nubla tu horizonte? La tendencia humana es levantar murallas de queja. Pero el Salvador te invita hoy a ensayar el canto de la victoria antes de ver la obra terminada. El servicio a los demás, el cuidado de los tuyos y cada esfuerzo por compartir las buenas nuevas cobran un sentido eterno cuando permites que el agradecimiento sea tu primera respuesta. Las dificultades no desaparecen mágicamente, pero tu perspectiva cambia por completo al fijar la mirada en el Calvario.
Existe un peligro sutil en el caminar de la fe: acostumbrarse a edificar sobre las opiniones ajenas o depender del entusiasmo del momento. Si flaqueas ante la presión social o permites que el desánimo apague tu vida de oración, los cimientos espirituales comienzan a agrietarse. La fortaleza para sostener a los que sufren y para avanzar con valentía en la testificación no nace de tus propias energías. Proviene de una entrega absoluta y constante a Aquel que prometió estar contigo todos los días.
Elena G. de White subraya la belleza de esta unión con lo divino: “Cuando la mente de Dios se vuelve la mente del hombre, sus afectos se purifican y su carácter se transforma” (Testimonios para los Ministros, p. 144). Esa transformación es la que te sostiene de pie en medio de la tormenta. Es lo que te permite extender una mano compasiva al necesitado, sonreír a pesar de las lágrimas y manifestar un amor genuino en cada interacción diaria, demostrando que la salvación es una realidad viva en tu corazón.
El relato bíblico menciona que los ancianos lloraban mientras los jóvenes celebraban. Ambos sentimientos eran reales, pero la alabanza unificó al pueblo. No importa si hoy arrastras recuerdos tristes o si estás cruzando un valle sombrío; el Señor está echando cimientos nuevos en tu vida. Levanta tus manos en oración, aférrate a sus promesas de sanidad y salvación, y camina con la frente en alto. Tu Redentor viene pronto y Su gracia es más que suficiente para ti hoy.

Oración
Amado Salvador, te entrego mis temores, mis debilidades y cada uno de mis proyectos. Ayúdame a edificar mi vida sobre tu roca firme y a alabarte tanto en las alegrías como en las pruebas. Transforma mi cansancio en fortaleza para servir a quienes me rodean y permite que mi voz proclame siempre tu bondad. En el nombre de Jesús, amén.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2026



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