24 de octubre del 2026 | Devoción Matutina para Jóvenes 2026 | Memoria contra el olvido

«Así ellos pondrían su confianza en Dios y no se olvidarían de sus proezas, sino que cumplirían sus mandamientos». — Salmos 78:7 (NVI)

Nicolás limpiaba la grasa de sus manos con un trapo viejo en el taller mecánico donde trabajaba como aprendiz. Llevaba tres meses trabajando allí tras terminar el colegio técnico y las cosas no iban como esperaba. Los turnos eran largos, el trabajo físico agotaba y el sueldo apenas cubría sus gastos básicos, mientras veía en redes cómo otros mostraban vidas aparentemente resueltas. Esa frustración constante lo llevaba a quejarse por todo y a pasar por alto cómo Dios lo había sostenido durante sus estudios cuando no tenía ni para el transporte. Al mirar las herramientas ordenadas en el mesón, recordó las ocasiones en que recibió apoyo justo a tiempo para pagar la matrícula. Comprendió que la ingratitud comienza cuando el cansancio borra las respuestas que Dios ya te dio. La fe no sobrevive sola; exige recordar con claridad cómo Dios intervino en tu favor antes, para no desmoronarte frente a las dificultades actuales.
El salmo setenta y ocho expone de frente la costumbre destructiva de olvidar lo bueno: «Así ellos pondrían su confianza en Dios y no se olvidarían de sus proezas, sino que cumplirían sus mandamientos» (Salmos 78:7, NVI). El texto repasa la historia del pueblo hebreo para mostrar que las caídas y la deslealtad empezaron cuando dejaron de valorar el rescate de Dios. Tener presentes sus obras no es apegarse al pasado; es el motor que sostiene la obediencia en los momentos complicados. Quien olvida cómo Dios lo sostuvo en el camino se rinde con facilidad frente a cualquier obstáculo de hoy.
Cuando sientas que tu vida no avanza y te gane el desánimo, detente antes de perder la paciencia. Hacer memoria de los momentos en que recibiste una ayuda inesperada te devuelve la calma y frena los reclamos.
Elena G. de White subraya lo importante que es valorar la experiencia vivida:
«No tenemos nada que temer del porvenir, a menos que olvidemos la manera en que el Señor nos ha conducido y lo que nos ha enseñado en nuestra historia pasada» (Eventos de los últimos días, p. 73).
Reconocer la intervención de Dios en tu propia historia te da seguridad y evita que tomes decisiones apresuradas cuando las cosas se ponen difíciles.

Llamado a la acción
¿La rutina difícil o la falta de resultados te están haciendo dudar del cuidado de Dios? Haz una pausa honesta. Anota tres momentos específicos donde él te sostuvo y renueva tu decisión de seguir adelante confiando en su dirección.
Recordar lo que Dios hizo ayer te da la fuerza para serle fiel hoy.

Oración:
Señor, perdóname cuando el agotamiento y la prisa me hacen olvidar tus cuidados. Limpia la inconformidad de mis pensamientos, ayúdame a agradecer cada respuesta que me has dado y dame constancia para obedecerte cada día, sabiendo que tú nunca me has fallado. En el nombre de Jesús, Amén.

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DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2026



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