24 de febrero del 2026 | Devoción Matutina para Adultos 2026 | No resistas al Espíritu Santo

«¡Duros de cerviz! ¡Incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros» (Hechos 7: 51).

El derramamiento del Espíritu Santo había ocurrido. Los discípulos que habían participado de esta maravillosa bendición se dispersaron por toda la ciudad de Jerusalén para compartir las buenas nuevas del evangelio de Cristo. Entre ellos se encontraban los diáconos recientemente nombrados, uno de los cuales era Esteban, quien estaba lleno del poder del Espíritu Santo y predicaba con vehemencia las señales de que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, a quien los judíos habían rechazado y crucificado. Sus oyentes, no pudiendo resistir más sus palabras, le gritaron que callara; sin embargo, en lugar de seguir tal indicación, Esteban les habló acerca del juicio final, donde habrían de comparecer frente al mismo Jesucristo. Llenos de odio y de rencor lo sacaron de la ciudad y lo apedrearon hasta matarlo. Antes de morir, Esteban declaró ante el pueblo: «Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo».
La historia de Israel consistió siempre en altibajos. Fue un pueblo caracterizado por su necedad de ser fiel a Dios, a pesar de que les había dado más que suficientes evidencias para que fuera leal. Su constante era la desobediencia y esta lo llevó a ser rechazado como pueblo escogido de Dios. El apedreamiento de Esteban señala el momento cuando Dios los desecha como pueblo -mas no como individuos para constituir al pueblo verdadero conformado por todas las naciones de la tierra como hijos espirituales descendientes de la fe de Abraham.
La terquedad de Israel fue tal que los encegueció no solo para reconocer a Jesús como Mesías, sino también para recibir al Espíritu Santo como persona de la Trinidad para llevarlos a la salvación.
Pero ¿cómo está el mundo hoy? ¿Aquellos que viven en el siglo XXI han cambiado su conducta espiritual? Por desgracia, la declaración de Esteban también se aplica perfectamente a las personas que viven en el presente. No importa cuánto te llame Dios ni cuánto se acerque a ti, porque siempre estás ocupado y hay cosas más importantes que escuchar su voz. Si por su insistencia llegas a escuchar, la fidelidad resultante es tan errática como la del pueblo Israel, es decir, una vida espiritual llena de altibajos.
El Espíritu Santo sigue ahí, fuera de tus puertas, esperando que abras. Deja tu terquedad a un lado por un momento, date la oportunidad de tu vida, escucha la voz de Dios mediante su Santo Espíritu y sabrás que su gracia es suficiente para salvarte.
Antes de que salgas de casa escucha su voz, solo es por su gracia.
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DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2026



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