24 de febrero | Devocional: Maranata: El Señor viene | No hay tiempo para hacer la obra del diablo

Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios…! 2 Pedro 3:11, 12.

Es esencial que todos sepamos cuál es la atmósfera que envuelve nuestras almas: si estamos en sociedad con el enemigo de la justicia, y hacemos inconscientemente su obra, o si estamos unidos en yugo con Cristo para hacer la suya… Satanás se complace en disponer de cualquiera y de todos para que sean sus aliados en la obra de debilitar la confianza mutua de los hermanos, y sembrar discordia entre los que profesan creer la verdad. Satanás logra cumplir sus propósitos con mucho éxito pormedio de profesos amigos de Cristo que no están avanzando ni trabajando de acuerdo con las pautas del Señor…
Este es el día de la preparación del Señor. No tenemos tiempo para hablar en tono incrédulo o… para hacer la obra del diablo.Todos debemos cuidarnos de no debilitar la fe de los demás mediante la siembra de semillas de envidia, celos y desunión; porque Dios escucha estas palabras y juzga, no por las declaraciones positivas o negativas, sino por el fruto de la conducta de cada cual…
Hasta este momento se están reteniendo los cuatro vientos hasta que los siervos de Dios sean sellados en sus frentes. Entonces avanzarán los poderes de la tierra para librar la última gran batalla. ¡Con cuánto cuidado debiéramos aprovechar el poco tiempo de prueba que nos queda! ¡Con cuánta sinceridad debiéramos examinarnos a nosotros mismos!… Se necesita disciplina de espíritu y pureza de corazón y pensamiento. Son de más valor que los brillantes talentos, el tacto o el conocimiento. Una mente común, educada para obedecer un “así dice Jehová”, está mejor calificada para hacer la obra de Dios que las de aquellos que tienen capacidad, pero no la emplean correctamente… Los hombres se pueden enorgullecer de su conocimiento relativo a las cosas mundanas; pero si no tienen un conocimiento del verdadero Dios, de Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida, son lamentablemente ignorantes y su conocimiento perecerá con ellos. El conocimiento secular implica poder; pero el conocimiento de la Palabra, que tiene una influencia transformadora sobre la mente humana, es imperecedero. Es conocimiento santificado.—The Review and Herald, 27 de noviembre de 1900.

DEVOCIONAL MARANATA: EL SEÑOR VIENE
Elena G. de White

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