22 de febrero del 2026 | Devoción Matutina para Damas 2026 | El complejo de Jonás

«Jonás huyó del Señor» (Jonás 1: 3).

EI célebre psicólogo Abraham Maslow creó la teoría de la jerarquía de las necesidades humanas, poniendo en el nivel más alto de la pirámide la autorrealización personal. Pero solo podemos aspirar a ella una vez hayan sido atendidas otras necesidades más básicas (las que se encuentran en la base de la pirámide) como las fisiológicas (comer o dormir), las de seguridad o las sociales. Tener resueltas las necesidades de la pirámide es lo que nos permite sentirnos bien con quien somos. Sin embargo, hay excepciones. Una de ellas, Maslow la explicó con lo que se conoce como el complejo de Jonás.
Jonás recibió la misión de ir a predicar a Nínive, capital de Asiria y una de las mayores y más crueles ciudades del mundo antiguo. Ante esa comisión, pensó: «Es imposible. ¡Creo que Dios se equivocó!». Ignorando la sabiduría y el poder divinos, Jonás dio pie a que Satanás lo desalentara y salió huyendo.
¿Era aquella una responsabilidad pesada? Sí, pero el que lo había enviado tenía todas las condiciones para asegurar su éxito. Si hubiera confiado en Dios, Jonás se habría ahorrado las energías que malgastó en el miedo, el fracaso y la inseguridad. La pirámide de las necesidades de Jonás debería haber incluido la necesidad de la dependencia divina: el escalón esencial para la autorrealización.
Según Maslow, Jonás es el arquetipo de quien tiene miedo a la autorrealización y huye, saboteándose a sí mismo, renunciando a su propia vocación y manteniéndose atado a patrones de comportamiento que lo limitan. En verdad, Jonás temía ser ridiculizado si Dios perdonaba a Nínive y sus predicciones no se cumplían. Enviando una tormenta, Dios le dio a Jonás la oportunidad de volver a considerar sus mediocres conclusiones. Cuando Jonás les dijo a los otros marineros que estaba huyendo de Dios, lo lanzaron al mar. Como Dios seguía al control, un gran pez lo tragó. Después de tres días y tres noches en ese ambiente oscuro y maloliente, Jonás percibió su pequeñez. Todavía había cosas por aprender, pero era una lección a la vez. Entonces el pez lo vomitó en tierra seca y Jonás fue a Nínive.
Dios también nos ha dado a nosotras una misión que es intransferible. Mientras la realizamos, tenemos la oportunidad de experimentar a Dios, así como las grandes cosas que él puede realizar por medio de nosotras. No sé cuál es tu misión, pero no dudes de lo que Dios es capaz de hacer en ti y por medio de ti. Avanza en la completa dependencia divina y observa el milagro.

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DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2026



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